Recordando origen y pertenencia 

Recordando origen y pertenencia

Quienes hemos tenido la oportunidad de tener hij@s, sabemos que no vienen con manual de instrucción. Y de la misma manera, nosotros no nacimos con uno de esos manuales, por lo que nuestros padres también tuvieron que hacer lo mejor que pudieron con las experiencias que vivieron.

¡Que levante la mano quien se considere un padre/madre perfect@! 

La realidad, es que cometemos errores. Y nuestros padres, probablemente digan lo mismo.

Y tú, ¿cómo te relacionas con tu familia inmediata?  ¿Evitas el contacto, o anhelas la convivencia?

Es tan común escuchar acerca de diferencias, desacuerdos, y hasta peleas en familias, que se ha hecho normal el que entre familiares cercanos no solo no se hablen ni se frecuenten, sino que hasta se eviten y se saquen la vuelta.

Una cosa es no estar de acuerdo, y otra muy diferente condenar, criticar y querer que la otra persona cambie. 

¿Hasta qué punto podemos, cada uno de nosotros  encontrar lo que nos une mientras respetamos las diferencias normales?

Ser diferentes entre nosotr@s mism@s no es solo normal, sino parte de la naturaleza humana. 

Y al mismo tiempo, ¿cómo podemos honrar que somos de una misma familia?

Ha habido varias ocasiones, en las que me ha tocado acompañar en dirección espiritual a personas que con quienes más dificultad tienen, es con sus herman@s. Declaran su amor por sus padres, pero no están de acuerdo con acciones y conductas de herman@s. 

Ciertamente, las diferencias humanas que tenemos, también pueden ir más allá de nuestr@s herman@s, llegan hasta nuestro prójimo. 

¿Podemos tú y yo, a pesar de las diferencias hacer nuestras las palabras del salmista?

–Dios nos hizo y somos suyos. 

Esto podría ayudarnos a recordar que venimos de una misma fuente de amor, y que tenemos un lugar en el corazón de Dios. Aún a pesar de tantas diferencias. 

Notando nuestro propio cuerpo, es tan diferente. Aún los dedos de la mano, de la misma mano, todos son diferentes. Y todos pertenecen.

¿Puedes experimentar ese sentido de pertenencia?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero qué tanto sientes que perteneces a Dios. Y tal vez, recuerdes que ya todos tenemos desde siempre un lugar en su Sagrado Corazón. 

Marisol 

P.D.: Podemos escuchar acerca de la alegría de pertenecer a Dios en las lecturas del XI domingo del tiempo ordinario, año / ciclo A.