Recientemente, una amiga me compartió una conversación que tuvo con su hija.
Mi amiga es mexicana, y sus hijos son nacidos en Estados Unidos. Ellos como familia visitan frecuentemente a sus parientes en México, y al paso del tiempo sus hijos han podido percibir algunas de las diferencias que cada país tiene.
Mi amiga me compartió el siguiente diálogo con su hija mayor, quien tiene alrededor de 14 años:
–mamá, este país no tiene nada de bueno. Mira cómo estamos. Todo es un desastre. No hay cultura, todo es puro comercio y no hay cosas tan bonitas. ¿Has Visto cómo viven mis primos? Se ven tan felices, los lugares que visitan son tan bonitos, con mucha cultura, la comida sabe diferente allá. No que aquí, todo es pura comida chatarra.
Y a ti, ¿te ha pasado que percibes una situación como totalmente buena o totalmente mala?
Primero que nada, mi amiga estaba sorprendida de conocer en qué era lo que su hija estaba poniendo atención. Por su edad, ella pensaba que no notaba mucho más allá de sus intereses en video juegos y alguno que otro deporte de temporada.
Con mucha atenci´øn, mi amiga escuchó todo lo que su hija le quiso compartir. Cuando ella lo vió adecuado, la invitó a reflexionar en dos puntos. Uno fue, las cosas difíciles que pasan en México,, y el segundo fue las cosas buenas que también pasan aquí en Estados Unidos.
Mi amiga me comenta que al principio su hija defendió su punto de vista. Pero poco a poco también empezó a recibir lo que mi amiga le decía.,: que en ambos lugares hay cosas difíciles, y también bellas. Y que no es que un lugar “sea bueno” y que el otro “sea malo”.
En otras palabras, ella invitó a su hija a estar atenta no solo a lo mano, sino también a lo bueno.
En la Escritura, el salmista nos comparte a lo que nos puede llevar una escucha atenta, una escucha que no solo ve “lo malo”. ¿A qué se refiere el salmista? A la paz, misericordia, a la verdad, a la justicia. Esto es lo que podemos, tú y yo, encontrar al escuchar o a estar atent@s a la palabra del Señor.
Hay experiencias positivas y negativas. Los dos lados de la experiencia no se excluyen mutuamente. ¿Será que son dos lados de la misma moneda?
Hay experiencias duras y dolorosas, como también las hay bellas y gozosas.
En tu situación de vida al día de hoy, ¿cómo percibes tu experiencia?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero si estas navegando una experiencia totalmente buena o totalmente mala. Y tal vez, tengas la apertura a escuchar el otro lado de la experiencia (o de la moneda).
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de lo que podemos descubrir al escuchar la palabra De Dios en las lecturas del XIII domingo del tiempo ordinario, año / ciclo A.
P.D.2: Podemos aprender a estar atent@s a la paz en el curso de Espiritualidad Cristiana ofrecido por el Centro para la Religión y la Espiritualidad, este próximo otoño de 2026

