Nueva manera de pensar y de amar 

Nueva manera de pensar y de amar

A través de los años he tenido la oportunidad de conocer diferentes expresiones de espiritualidad cristiana. Algunas de ellas en teoría, y otras buscando la integración en mi vida. 

Alrededor de cuando la pandemia empezaba, y en medio de tanta incertidumbre me ayudó muchísimo el aprender acerca de la espiritualidad del Camino al corazón. 

Un matiz diferente que esta espiritualidad ofrece, es un ángulo relacional en varias áreas. Por ejemplo, de cómo se relacionan entre sí algunas áreas diferentes de la vida interior, así como  las relaciones interpersonales. 

Para mi, sigue invitándome a profundizar en mi humanidad para buscar y encontrar la imagen y semejanza de Dios que hay en mi.

Como eje, la espiritualidad del Camino al corazón  invita a la oración contemplativa. Y para mi, en esta práctica surgen las áreas de mi vida en las que elijo trabajar de manera personal, intencional y a la luz de la fe. 

La oración contemplativa puede ser muy reveladora, pues es en el silencio cuando se presenta la oportunidad de que cada quien nos demos cuenta de los pensamientos y sentimientos que Están rondando en nuestro interior, pero que no necesariamente ponemos atención debido a la rutina de la vida. 

Y entre otras cosas, a lo que la espiritualidad del Camino al corazón invita, es a que orientemos nuestros pensamientos y sentimientos al amor.

Recientemente, en una de esas experiencias de oración contemplativa, me di cuenta de qué tan dura puedo ser conmigo misma. Esa “voz” que surgió, no era nada amistosa, discutía conmigo y estaba firme an amplificar mis errores, al borde de la tragedia. Claramente, esa “voz” al no ser amorosa, no era de Dios

Para ti, ¿te es fácil darte cuenta de lo que piensas? ¿Y de lo que sientes?

La práctica de la oración contemplativa nos lleva poco a poco a lugares internos más profundos, más allá de lo “obvio”.

En la escritura, Jeremías expresa que se dejó seducir por Dios.  La primera vez que escuché esta frase, lo que me imaginé fue un coqueteo, un anhelo de parte De Dios de atraerlo a sí, no para juzgar, regañar o corregir, sino para compartir y disfrutar  la vida.  

Al darme cuenta de la dureza hacia mi misma, y reconocer que eso no suena “amoroso”,  para mi viene el trabajo de recordarme constantemente que Dios anhela coquetear conmigo y con cercanía compartir la vida.

Anhelo que llegue el día en que siempre lo recuerde. 

Y tú, ¿has notado lo que  te revelan tus pensamientos? ¿Anhelarías que tu pensamiento fuera transformado como lo menciona la carta a los romanos?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero los pensamientos duros hacia ti mism@. Y tal vez, descubras una nueva manera en la que Dios te ama (a pesar de lo que piensas).

Marisol 

P. D.: Podemos escuchar acerca de la invitación a una nueva manera de pensar en las lecturas del XXII domingo del tiempo ordinario, año / ciclo A. 

P. D. 2: Para ti que te gustaría profundizar en la Espiritualidad cristiana, te invito a que te inscribas en este programa que presentará el Centro para la Religión y la Espiritualidad de la Universidad Loyola Marymount en el otoño del 2026. https://crs.lmu.edu/espanol/programas/espiritualidad/