¿Cuándo cambiará Dios las cosas?

Tuve una conversación con una amiga, y la plática pronto tomó una honda profundidad.

Ella preguntó: ¿por qué Dios no cambia las cosas? Ya le he pedido muchas veces, por mucho tiempo, de varias maneras y ya no se cómo pedirle.

Ella se refería a una situación personal que se empeoraba al pasar el tiempo. Era una situación compleja, en la que no solo ella estaba envuelta, sino que había más personas involucradas.

Su pregunta hizo eco a lo que muchos de nosotros nos hemos cuestionado en algún momento de nuestras vidas, ¿por qué Dios no cambia las cosas? Una pregunta que toma aún más fuerza cuando hemos ‘ofrecido” algunas oraciones, ayunos o sacrificios.

Cuántos de nosotros no hemos esperado una respuesta de parte De Dios, luego de “cumplir” con lo que suponemos que Dios espera de nosotros. Aunque es una postura válida, no es necesariamente la única manera de cómo Dios responde.

Dios SI escucha nuestras oraciones y peticiones, , y a la vez no son un requisito para recibir su amor. Dios escucha y concede dentro del misterio que es su amor. Pero, ¿cuándo?

No hay manera de saber. Las oraciones respondidas no son los intereses de nuestra inversión depositada en un banco celestial. No hay un cajero automático donde la clave de retiro de oraciones concedidas es un sacrificio o una manda. Dios no me pide nada para amarme, y Dios no te pide nada para amarte. ¿Qué es necesario? Dejarnos amar.

De una manera muy misteriosa, Dios tiene la eternidad en la palma de su mano. En su amor, siempre está presente, siempre estuvo presente, y siempre estará presente.

Una manera de nosotros poder abordar este misterio, puede ser, el recordar que hay camino que aún nos queda por recorrer. La eternidad no ha terminado.

Dios, sí cambia las cosas. Cuando tú y yo, cuando cada uno de nosotros permitimos que el amor penetre más profundamente en nuestra alma, mente, cuerpo corazón y voluntad, nos es menos difícil percibir cuando Dios cambia las cosas. Aún así, el cambio puede no ser lo que pedimos, o tal vez sí. Por cierto, ¿cúando fue la última vez que permitimos que Dios cambiara nuestra voluntad?

Dios trabaja por ti, contigo, y en ti. Y a la vez, también en tus semejantes. Así, trabajamos juntos.

Recordemos, seguimos caminando, y la eternidad no ha terminado.

Para ti que estas list@ para trabajar más profundamente en tu interior desde una perspectiva de fe, te invito a inscribirte a cualquiera de los talleres mensuales de trabajo interior, donde exploramos cuál es nuestra parte de cambio o crecimiento espiritual. Aprendemos a trabajar con Jesús en en taller de nuestro interior, como Jesús aprendió a trabajar con San José, en el taller de Nazaret. Con amor, paciencia, y práctica.

Envíame un mensaje privado para mayores informes.

Trabajarás con Dios en tu interior, para vivir plenamente en tu exterior.