¡Hola! Qué gusto compartir contigo.
Cuando era niña, tal vez siete anos de edad, recuerdo que mis papás , mi hermano y yo fuimos de vacaciones a Zacatecas con nuestra familia. Por esos años, vivíamos en Torreón, Coahuila. Eran las fechas de Semana Santa.
Uno de esos días, varios de nosotros los primos, estábamos viendo la televisión. En la habitación en la que estábamos, un segundo piso, había vista a la calle por los balcones. También había vista al imponente cerro de la Bufa.
Lo que estaba en la televisión, era una película de la pasión y muerte de Jesús. Lo primero de ese recuerdo, era que veía la escena de la crucifixión. Los efectos especiales de ese entonces, más el relato fueron suficientes para que me soltara llorando. Mi hermano me consolaba diciéndome que eran actores, que la escena no era de verdad y que usaban salsa de tomate, que no era sangre real.
¿Cómo respondes tú al dolor, propio o ajeno?
En mi caso, creo que fue a partir de ver la película, que evitaba ver los crucifijos en los templos, pues me evocaba una sensación de dolor, y de no saber qué hacer.
¿Cómo respondes tú ante el dolor?
Presenciar dificultades, dolor y sufrimiento ajeno no es fácil. Y se complica cuando uno mismo es quien lo experimenta.
¿Qué haces tú cuando te encuentras en una situación difícil? ¿Y qué haces cuando te encuentras en dolor?
En veces, es durante la situación inesperada que descubrimos nuestra respuesta. Aquí hay ejemplos de tres maneras diferentes de responder al dolor.
En el primer ejemplo, en el jardín del Eden, Adan culpó a Eva, y Eva a la serpiente cuando Dios les preguntó cómo supieron que estaban desnudos. Se les habían abierto los ojos al comer del fruto prohibido. La consecuencia fue que tuvieron que salir del jardín del Eden, por no hacer caso y comer del fruto prohibido.
En el segundo ejemplo, Job, perdió a sus hijos y posesiones súbitamente. Y tuvo una progresión de varias reacciones diferentes. Bendijo a Dios, tuvo confusión y cuestionó a Dios.
En el tercer ejemplo, Jesús en su pasión enfrentó su dolor con aceptación y dignidad.
¿Te identificas con alguna de las reacciones de estos ejemplos?
El dolor, sufrimiento, las dificultades son parte de la experiencia humana. Una parte, de la que no siempre tenemos respuesta.
Respiremos junnt@s.
Una vez más.
El día de hoy, ¿puedes identificar la situación más diffícil en tu vida?
Respira profundamente de nuevo.
Ya que has identificado la situación más difícil en tu vida, observa sin juzgarte, ¿cómo has respondido?
El dolor que puedas sentir, es un dolor que te encierra en ti mismo@, o un dolor que te libera, que te abre más a la experiencia del misterio del amor de Dios. Observa tu interior, sin juzgar.
Si el Espíritu te inspira, puedes preguntar a Dios cómo puedes responder a esa situación.
Cuando yo evitaba ver los crucifijos en los templos luego de haber visto esa película, fue algo que era normal para mi edad. Pero ya no era sano conforme fui creciendo. Cuando estemos list@s, estamos llamad@s a hacerle frente a las situaciones dolorosas.
Sea la que sea tu experiencia, es santa y real, tu momento de vida es tu momento de vida. Y Dios está donde tú estás.
Y si necesitas apoyo para sobrellevar y procesar tu dolor, no hay nada malo. Jesús recibió a poyo al cargar su cruz. Encuentra a alguien que sea digno de tu confianza y que sea verdadero apoyo. Que respete y no quiera cambiar tu historia, alguien que no interprete por ti, sino que te ayude a que tú interpretes. Esta ayuda, según tu situación, puede ser espiritual, o profesional. Un director espiritual, o un profesional de salud mental.
Jesús atravesó su dolor de la manera adecuada para é. ¿De qué manera te invita a ti que atravieses el tuyo?
Date el tiempo de escuchar la respuesta de Jesús carpintero para ti.
Marisol
P.D. Tú puedes escuchar el relato de la pasión y muerte de Jesús en el Domingo de ramos, año / ciclo B.

