De jefe a amigo

Hola, gracias por darte este tiempo para ti. Te invito a que recibas lo que surja en ti, sin evitarlo, ni juzgarlo. Recibe y discierne.

¿List@?

¿Recuerdas cuál fue tu experiencia en el primer trabajo que tuviste?

Mientras te acuerdas, te comparto parte de la mía.

Estaba en un tiempo de vacaciones, entre terminando la preparatoria, y por empezar en la universidad, y supongo que mi papá me vió con mucho tiempo disponible. El habló con un conocido, y en menos de dos semanas yo me encontraba trabajando en la oficina de un notario público en la ciudad de Chihuahua. En México, los notarios son abogados que son cercanos a los jueces en el sistema de gobierno, y gozan de un estatus similar.

Mi papá trabajaba en bancos, por lo que las veces en las que por algún motivo iba a su oficina, yo estaba familiarizada a un ambiente formal. Todos los trabajadores vestían formal y elegantemente. Su trato también era formal y profesional.

Esa fue precisamente la sensación que tuve cuando empecé a trabajar en la oficina del  notario, una sensación de formalidad y profesionalismo. Había una licenciada asistente, a quien llamaré María Luisa. Lo que recuerdo es que María Luisa trabajaba temporalmente con el notario mientras hacía sus prácticas profesionales. Ella era muy eficiente, y se daba algo de tiempo para responder algunas de mis preguntas más básicas. Había tanto trabajo en la notaría, que ella tenía su tiempo muy comprometido.

En algunas ocasiones, me tocaba trabajar por espacios de tiempo en su oficina, y me tocaba verla muy concentrada en su trabajo. Solo era cuando yo veía apropiado preguntarle algo de lo que estaba ella haciendo, que ella me respondía. Como yo no tenía nada de fundamentos en leyes, María Luisa me daba su respuesta adaptada a lo que ella sabía que yo podía entender. Pero como estaba tan sumergida en lo que tenía que hacer, si no le preguntaba, ella no me decía qué era lo que ella hacía.

Esta era una relación de trabajo con comunicación concentrada solo en lo que era necesario, y nada más. La interacción era cordial y respetuosa, pero no había necesidad de ir más a profundidad, pues no era una amistad.

Quizás lo que hoy podemos entender como las relaciones de trabajo, entre jefes y empleados, sean el equivalente a lo que Jesús se refiere cuando menciona a los “siervos”.   Jesús menciona, que los siervos no saben lo que hacen sus amos. Definitivamente, yo no sabía nada de lo que hacían mis entonces jefes.

El ambiente en lugares de trabajo, se supone que es  de profesionalismo y desempeño. El licenciado no le daba detalles a la licenciada de lo que quería lograr a mediano o largo plazo.  Tampoco María Luisa me decía en qué era lo que ella estaba trabajando. Y para mí eso estaba bien, yo no tenía ninguna expectativa más allá, pues sabía la naturaleza de la relación de trabajo.

Y a ti, ¿Cómo te ha ido en relaciones de trabajo?

Si pensamos en amistades, o relaciones cercanas, la conversación cambia.

Te invito a que recuerdes la relación más amorosa y respetuosa que tengas. Amig@, espos@, padres, herman@s, hij@s.  ¿Sabes lo que están pasando? Supongo que sí, y aún más que eso, como qué es lo que anhelan, quieren, aman, buscan, lo que les duele, lo que han perdido, lo que han ganado. Y cuando las relaciones son sanas, tú también puedes confiarles lo mismo libremente, hay respeto, cercanía, confianza, cariño. Y todo idealmente es mutuo, recíproco, de trato equitativo.

Ahora, observando tu propia experiencia de cómo te relacionaste  con las personas de tu primer trabajo, y cómo te relacionas con las amistades más cercanas a ti, ¿Cuáles son las principales diferencias que tú notas?

Cuáles son las diferencias de tu postura física, de tu manera de vestir, de tu manera de hablar, de los temas de que hablan, y de la calidad de la conversación.

Son dos tipos de relaciones, diferentes obviamente.

De estas dos maneras diferentes de relacionarse con otros, ¿Cuál es la que más se parece a tu relación personal con Dios?

Imagínate que tienes enfrente a tu jefe, y también a la persona más cercana a tu corazón. ¿A cuál de esas relaciones se parece más tu relación con Dios?

En esta relación con Dios, considera alguno o varios de los siguientes puntos de reflexión:

  • De qué hablan.
  • Qué tanta honestidad hay de tu parte
  • ¿Hay interés de platicar algo de manera más detallada?
  • ¿Evitas compartir tiempo?
  • ¿Te sientes o no juzgad@ por lo que haces o dejas de hacer?

Tómate un tiempo y descúbrelo de manera más profunda.

Dios, se quiere relacionar contigo no como un jefe, sino como un amigo. Y quiere tener  esa cercanía que tú tienes con la más intima de tus amistades.  ¿Cómo lo se? Jesús nos lo dice.

Nadie damos lo que no tenemos. Si Dios puede darte amor, es por que tiene amor (ES amor). Si alguno de nosotros, no podemos dar amor, es muy probable que no tenemos para dar. Si ese fuera el caso, la invitación es que te hagas el objeto de tu amor, para que Dios desborde ese amor hacia los demás. Llénate, y que ese amor se desborde, como una fuente.

En caso de que sientas que tienes una deficiencia de amor, te ofrezco esto para que lo consideres.

Recuerda cuál ha sido el trato que más detallado, amable y cariñoso hayas expresado para alguien más. Recuerda cuánto planeaste los detalles, cuánto pensaste en agradarle y pasar un gran momento.

Ahora, emplea ese mismo criterio para contigo mism@. Aquello que hayas planeado para compartir con alguien más, planéalo para contigo, y disfruta el tiempo contigo mism@.

No te quedes fuera de tu atención. No te quieras solo poquito, pues tendrás solo poquito para dar. Quiérete mucho, y tendrás mucho para dar.

Nadie da lo que no tiene. O dicho de otra manera, solo damos de lo que tenemos. Solo podemos dar amor cuando tenemos amor.

Y cuando se nos llegue a hacer difícil, vayamos más profundo. Dios está presente en ti. Cuando encontremos a Dios dentro, también encontraremos el amor dentro. Deja que surja, te llene, te desborde, y alcance a los demás.

Jesús comparte el amor que recibe del Padre. Y parece que también así nosotros podremos compartir el amor recibido de Dios.

Si quieres conocer más a profundidad a Dios en su amistad ,díselo, con confianza.

Respira, lentamente. Y recibe su amor, con confianza.

Marisol .

P.D. Podemos escuchar acerca del amor en la amistad en las lecturas del VI domingo del tiempo de pascua, año / ciclo B.