Para mejorar la comunicación

Hola, gracias por compartir este tiempo con tu interior. Si tienes oportunidad ¿te gustaría tomar algo? Un te, café, o algo de tu preferencia.

Luego de que en noviembre del 2021 la optometrista me enviara a emergencias y me encontraran un tumor cerebral del tamaño de una pelota de golf, hubo tantas sensaciones y pensamientos dentro de mi, que no sabía ni por donde empezar a procesar. Imagínate un embudo o cono, que se encuentra atorado. Así estaba mi ser.

Lo que la situación lo permitía, estaba consciente e alerta, al menos para firmar los documentos de consentimiento a la cirugía.

¿Has tenido una situación similar con tu salud, conn tu cuerpo? ¿Cómo fue esa experiencia para ti? ¿Qué tan fácil o difícil fue para ti el procesar tu circunstancia?

Hasta ese entonces, mi salud había sido aparentemente buena en términos generales. Pero ese diagnóstico solo surgió luego de estudios enfocados en buscar algo en mi cabeza, no surgieron anteriormente por falta de síntomas críticos. Sin embargo sí había síntomas, solo que los confundí con preocupaciones por problemas personales, y situaciones originadas por la pandemia.

Si es el caso, ¿cuál fue tu reacción al descubrir algo diferente en tu salud? ¿O en la salud de alguien cercano?

No hay lugar donde Dios no esté, no hay manera donde Dios no se encuentre. ¿Cómo entonces encontrar a Dios en la enfermedad?

Las partes del cuerpo son diferentes, pero el Espíritu es el mismo, dice Pablo. Hubo un momento, en que estas palabras no me consolaron para nada. Lo que yo quería más que nada, era recuperar mi vista, y no tuve respuestas concretas de los doctores.

Esas partes de mi cuerpo, lastimadas, siguen siendo parte de mi. Sinn embargo, ¿cómo abrazarlas igual que antes? Pues ya no era lo mismo que antes. ¿Sería que Dios “se fue” de esas partes de mi cuerpo lastimadas? Esas sí fueron preguntas que estuvieron presentes en mi.

Si tú te has encontrado con la disyuntiva entre creer y aceptar algo diferente a lo que es, entonces creo que nos hemosencontrado en el mismo lugar.

En tu caso, en tu experiencia, ¿dónde está el Espíritu Santo?

Después de que me operaron, al salir del hospital ya no era de buscar razones, culpables o de remordimientos por haber o no haber hecho lo que me hubiera prevenido el tumor. Era momento de buscar cómo iba a seguir adelante con mi vida, y con mi cuerpo, que aún estaba muy frágil.

Las partes del cuerpo son muchas, pero el Espíritu es el mismo.

Nuevamente, no hay lugar donde Dios no esté, no hay manera donde Dios no se encuentre. ¿Cómo entonces encontrar a Dios en la enfermedad?

¿Qué tal si entonces cambiamos la pregunta? No se trata si el Espíritu Santo está o no está presente en el cuerpo, sino de cómo está, de cómo lo puedo percibir y recibir.

El que busca encuentra, y el que no busca, no encuentra. Obvio, pero, de gran significado. Si tú y yo buscamos malestares, achaques, deterioros, eso es lo que vamos a encontrar. Si tú y yo buscamos estabilidad, fortaleza y recuperación, es muy probable que eso encontremos.

Se que el Espíritu Santo está en tu vida, aunque no se cómo, pero sí está, pues no hay lugar, momento ni circunstancia donde no esté. ¿Lo percibes?, ¿Lo recibes?

Al recibir al Espíritu Santo, los apóstoles pudieron comunicarse de una nueva manera. Otras personas que antes no les entendían, les empezaron a entender. Pudieron comunicarse con personas que antes no podían.

Visto de otro ángulo., ¿recuerda si es que te has encontrado alguna vez en una situación de ser ignorad@,, relegad@,? Y tiempo después, ¿se te tomó en cuenta, escuchando tus aportaciones, o tu silencio? Se siente bien ser tomad@ en cuenta, ser includ@, ser vist@, valorad@.

Si es que te encuentras en una situación donde hay algo con lo que no puedes establecer comunicación, tal vez puedas pedir al Espíritu Santo que te ayude a expresarte de otra manera. No te puedo asegurar que empieces a hablar en otro idioma, pero el pedir recibir al Espíritu Santo, es un buen principio para establecer comunicación con partes ignoradas de tu cuerpo y tu salud, o con otras personas que hablan de otros temas diferentes, de manera diferente. Podrás compartir, escuchar, conversar, interactuar. Y posiblemente, crear comunidad.

Si es el caso, no necesitas tener todo resuelto de principio a fin y de una vez por todas. Ya sea situación de salud o de que tú seas tomad@ en cuenta, o de que tú tomes a alguien más en cuenta, con que estés ene el camino es suficiente. Jesús carpintero es el camino, y Jesús carpintero te da el Espíritu Santo. ¿Lo recibes?

El Espíritu Santo nos podrá ayudar a comunicarnos mejor, con nosotr@s mism@s, y con los demás.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca del Espíritu Santo en las lecturas del domingo de pentecostés, año / ciclo B.