Hola compañer@ en el camino de la vida. ¿List@ para compartir?
Cuando mi hija menor, Natalie, estaba pequeñita, tomó su tiempo para soltarse a caminar solita. Aproximadamente desde que cumplió un año, ella estaba lista para hacerlo sola, sim embargo, no lo hacía. Si su hermanita mayor la tomaba de la mano invitándola a caminar juntas, no se animaba con ella. Y como ya estaba lista para caminar, no quería casi estar en brazos, o en su carreola cuando salíamos. Por más grande que estuviera, Natalie aún estaba chiquita, y yo tenía que agacharme y bajar mi brazo para que ella alcanzara a tomar mi mano.
Estando en casa, no quería tomarse de los muebles o recargarse de las paredes, lo que quería era mi mano, y una vez que ella tenía mi mano, ella no quería caminar a donde yo la guiara, ella quería tomar su rumbo. Y cuando no tomábamos el rumbo que ella quería, era MUY clara en dejármelo saber (el recordarlo me trae una sonrisa al corazón).
Busqué varias maneras para que se soltara caminando, sabía que era cuestión de tiempo solamente. Pero parecía que Natalie no tenía nada de prisa.
Y tú, ¿te has aferrado a algo o a alguien para darte confianza en el camino de tu vida?
Con Natalie, lo que empecé a hacer, fue darle mi dedo índice en lugar de toda mi mano. Como Natalie me sentía cerca, no hubo problema. Poco a poco se fue acostumbrando a buscar solo mi dedo. Después, cuando yo creía que ella estaba concentrada en lo que veía, yo trataba de que me soltara el dedo, yo lo deslizaba poco a poco fuera de su manita. Pero no resultaba. Ella necesitaba sentirme aunque fuera un poquito.
En una ocasión yo estaba sentada ante el escritorio, y ella quería caminar. Me encontraba tomando unas notas, y con ella en frente, no había tiempo de esperar para su momento de explorar el mundo. Como no quería yo agacharme para que Natalie alcanzara mi mano, me quedé con la pluma en la mano, y ella, en lugar de agarrar mi mano, agarró la pluma. No pareció molestarle para nada, el saber que yo tomaba la pluma fue suficiente para ella. Y fue en ese momento que se me prendió el foco.
Una vez que tomó su rumbo, contenta y segura de “tomarme de la mano”, yo solté la pluma. Y la magia sucedió. ¡Nnatalie caminó solita!
Estaba yo caminando detrás de ella, observándola con detalle y cuidado, previniendo que no se fuera a picar con la pluma. Fue tan gracioso, pues caminó bastante rato sin darse cuenta de que lo estaba haciendo por sí misma. Cuando finalmente se dio cuenta de que yo no estaba a su lado, empezó a querer llorar, y se sentó en el piso inmediatamente. Pero yo ya había hecho el descubrimiento del siglo.
De ahí en adelante, dentro o fuera de casa, buscaba tener una pluma literalmente a la mano cuando se trataba de caminar con Natalie. Aunque no le gustaba darse cuenta de que ella estaba caminando sola con una pluma de la mano, cada siguiente vez estaba lista para caminar, sabiendo que estaba unida a mi por medio de la pluma.
En mi aventura con mi hija, luego de algunos días cambié la pluma por un limón. Era del tamaño adecuado para su manita, y así ya no había el riesgo de que se picara. Se veía tan tierna, caminando con su bracito levantado como si me tuviera de la mano, pero era un limón lo que atesoraba.
Poco a poco se fue sintiendo más segura con el limón en la mano, y se daba cuenta de que aún yo estaba muy cerca, y eso empezó a ser suficiente para ella. Su confianza iba creciendo.
En tu vida, ¿has necesitado de algo o alguien que te ayude a desarrollar confianza en ti mism@?
Y por fin llegó el gran día, en una Noche Buena, cuando Natalie tenía 18 meses de edad, por fin se soltó a caminar solita. Ese fue mi regalo de Navidad.
Hubo un momento en el que Jesús le dices a sus apóstoles que él estará con ellos hasta al fin del mundo. Puedo, y a laves no puedo imaginar lo que habrá sido vivir y convivir con Jesús durante los 3 años de su vida pública. Han de haber tenido tantas experiencias con Jesús. Y tú, ¿puedes imaginarte?
Luego de haber estado con Jesús en estas experiencias, ¿cómo te imaginas que se han de haber sentido luego de la Ascensión?
La primera referencia que se me viene a la mente, es la de mi hija Natalie al darse cuenta de que ella no estaba tomando mi mano. Aunque ella no hablaba lo suficiente aún, se que ella no se sentía segura sola.
¿Qué hiciste la última vez que te sentiste sol@?
Mi hija no estaba sola, aunque así se sintiera. Yo no la iba a dejar. Lo único que quería era ayudarla a que se diera cuenta de que ella podía caminar por sí misma.
Jesús nos dice que estará con nosotros siempre. Y qué alivio.
Mi hija necesitaba primero mi mano, luego una pluma, hasta llegar a un limón para practicar , ganar seguridad, hasta poder caminar por sí misma.
¿Sabes lo que tú necesitas para esos momentos de falta de confianza?
De mi parte, lo sigo descubriendo, y cuando lo identifico, como el limón en la mano de mi hija Natalie, no lo suelto.
No estamos solos. Dios mismo no está solo. En el misterio que Dios es, es Dios Trino.
Mi hija, Natalie, necesitó su tiempo para sentirse segura, para desarrollar o descubrir la confianza en sí misma de que sí podía caminar sola. Y al mismo tiempo, no estaba sola, yo estaba con ella en cada paso que daba mientras aprendía y después de aprender
Dios está contigo, Dios está conmigo. En qué parte de tu vida percibes su compañía? Y si acaso no la percibes, con toda claridad, le puedes decir. Si tu corazón lo anhela, que te gustaría crecer en confianza, o percibir su compañía. Si yo caminé con mi hija, con mayor razón Dios camina contigo.
Te invito a que te preguntes, ¿qué le ayudaría a tu confianza a crecer?
Nuevamente, la invitación es que lo compartas con Jesús carpintero.
Marisol
P.D. Podemos escuchar acerca de Jesús diciéndole a los apóstoles que siempre estará con ellos en las lecturas de la solemnidad de la Santísima Trinidad, del año / ciclo B.

