Cuando tenía aproximadamente 20 años, viví una temporada en la que estuve muy involucrada en una herramienta de evangelización llamada Campamentos Kairos. Estos campamentos se realizan en espacios dentro de la naturaleza, y una de las características más importantes de esta herramienta, es que, a diferencia de muchos retiros,, casi no hay pláticas o charlas. Lo que sí hay, son unas actividades grupales llamadas “desafíos”. Esta temporada de mi vida fue de mucho aprendizaje personal, de conocerme a mi misma de una manera más profunda, observando y conociendo mis propias actitudes y tendencias de comportamiento.
Buscando respetar el momento de quienes aún lo vivirán,, daré solo detalles mínimos. Las reflexiones personales toman un lugar central dentro de los días que dura el campamento. Es precisamente en estos momentos donde yo descubrí muchas cosas de mí misma.
A cada campamento muchas veces se les da un nombre con un tema, en veces también un canto lema, se hacen playeras y se adopta una cita bíblica en la que durante los días del campamento se centra toda la experiencia. La gran mayoría de los campamentos en los que participé, la cita bíblica fue Filipenses 4, 13. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
Entre nosotros los participantes, cada vez que nos encontrábamos con una situación complicada, nos decíamos unos a otros:
–Recuerda, todo se puede…
–¡¡En Cristo que nos fortalece!!
Al final del campamento, como parte de buscar que los participantes continuemos practicando y cultivando lo aprendido, , se nos invita a tener siempre presente dicha cita bíblica.
Antes de participar en estos campamentos, conocía la cita bíblica, pero no fue hasta entonces que tomó un significado más personal para mi.
Y tú, ¿tienes una cita bíblica a la cual tu memoria acuda con frecuencia?
Cuando uno tiene sed, es bueno saber que el agua está disponible para uno. Y si uno se encuentra tomando agua frecuentemente, es precisamente por que hay sed que saciar..
De una manera parecida, yo me encontré repitiendo cada vez con más frecuencia esta cita bíblica para mí misma. Y no es hasta hace poco que pude entender la razón. Solo fue luego de que me operaron de un tumor cerebral que pude comprender mi historia con más compasión.
Después de la operación, y debido al tamaño del tumor cerebral, el neurocirujano estimó que el tumor empezó a formarse cuando yo tenía aproximadamennte 15 años de edad. Esta noticia fue el segundo shock además de la sorpresa de que tenía ese tumor dentro de mi.
El neurocirujano, la endocrinóloga y otros especialistas me dieron información a grandes rasgos, de las consecuencias internas de ese tipo de tumor Benigno. Y poco a poco, al escuchar toda esa información que me daban, fue que pude entender tantas cosas de mi comportamiento.
El cerebro en sí mismo, no tiene sensibilidad, y fue por eso que no tu ve dolores de cabeza. Parte de lo que sucedió, es que conforme el tumor fue creciendo, el espacio dentro de mi cabeza se hacía más reducido. Por consecuencia, todo estaba más apretado, incluyendo la parte del cerebro que procesa el miedo y el enojo.
En mi caso, mayor miedo era igual a creer que yo no podía lograr lo que quería. Y aquí fue donde la cita de Filipenses 4, 13 llegó a acompañarme.
Mi cerebro, por razones fisiológicas, no tenía la capacidad de saber que podía lograr algunas cosas que me proponía. Pero fue el aferrarme a esta cita bíblica, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, que me hizo creer que podía lograr cosas que quería.
No podía saber, pero sí pude creer.
¿Te has encontrado en situaciones en las que no encuentras la manera de sobrellevar las cosas?
Yo no sabía cómo sobrellevar muchas situaciones personales, me aferré, a esa cita bíblica, y quise creer.
Si no te es posible saber cómo sobrellevar la situación en la que te encuentras hoy, ¿qué te puede ayudar a creer?
Lo que a mi me ayudó, lo que a mi me sostuvo, por vario tiempo, fue el creer, no el saber. Dudaba demasiado de mi. Pero elegí creer con todas mis dudas.
¿Qué es lo que tú puedes elegir hoy para ayudarte en tu camino?
Los discípulos le dijeron a Jesús, que sabían y creían que él era el Santo de Dios.
No se para ti, pero para mi el saber , desde las entrañas, vino recientemente. Y no fue nada romántico el tener que recordarme cada día, que todo lo podía en Cristo.
Y tú, ¿qué haces para recordar que todo lo puedes en Cristo?
Una bella herencia de mi tiempo en campamentos, fue el contemplar bellos atardeceres, ¿te gustaría intentarlo?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero lo que puedes hacer para creer y / o saber que todo lo pueden juntos.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de cómo los discípulos le dicen a Jesús que ellos crien y saben que es el Santo de Dios, en las lecturas del XXI domingo del tiempo ordinario, años / ciclo B.

