Es bueno que las personas estemos acompañadas

Una niña de aproximadamente diez años caminaba en una librería, en el área de libros adecuados para su edad. De entre la variedad de títulos, uno destacó: “Cómo hacer amigos”. Luego de leer la contraportada, se dedicó a explorar los títulos de los capítulos.

Creciendo, y recordando este escena, (a quien llamaré) María no recuerda si compró o no el libro. Lo que sí recuerda, es que el centro del mensaje del libro era: “…escucha a los demás, y serás buen amig@“.

María luego me compartió, que se interesó en este libro básicamente por sentirse sola. En su manera de ver las cosas, ella veía que sus compañer@s de la escuela tenían vari@s amig@s, y ella sentía que no conectaba ni tenía amig@s de una manera similar. Y fue por eso que se vió atraída a ese libro. 

A ti, ¿te ha pasado que te sientes Sol@?

Gracias a su hermana mayor, ella tenía una referencia cercana de lo que ella interpretaba tener amigas. Para María, tener amigas era estar rodeada de amigas casi en todo momento. Como esa no era su experiencia, María asumía que algo habría de estar mal con ella.

Lo que María después descubrió , es que su hermana tiene diferente manera de ser que ella. Su hermana es extrovertida, y ella es introvertida. Antes de que ella descubriera lo que eso significaba, ella se comparaba, y no quedaba conforme con su experiencia de tener amistades.

Conn las amistades que tú tienes, ¿qué tan cercan@ te sientes a ell@s?

Hay un momento en el que Dios pone a Adán en un sueño profundo, le saca una costilla, y crea a su ayuda adecuada. 

Si pudiéramos observar este pasaje con lentes de amistad y compañía, parece que Adán también tomó tiempo en encontrar alguien cercana con quien compartir de una manera más íntima.

Para ti, ¿qué tan fácil es cultivar amistades? ¿Qué tan fácil es desarrollar confianza en relaciones sanas y respetuosas?

Algunos de nosotros somos muy platicadores, y otros somos más reservados. Y no hay nada de malo en ninguno de estos dos casos.

Mi madre santa, Raquel, era un gran ejemplo de alguien que platicaba con los demás con una gran facilidad. Bromeando, mi papá decía, que si mi mamá dejaba de hablar, “se le moría”. Mi mamá platicaba con cualquier persona, y las personas, por alguna razón se sentían en confianza conn ella.

Había ocasiones que recuerdo que, en la fila para pagar en la tienda, había gente que le contaba su vida. Mi papá y yo hacíamos bromas al respecto, haciendo apuestas ficticias de cuántas personas le habrían contado su vida cuando esperaba su turno en entrar a una cita médica o algo así. 

Había algo, que personas “extrañas” veían en mi mami, que les inspiraba confianza para contarle cosas muy personales. 

En tu experiencia, ¿qué tanta confianza tienes con las personas cercanas a ti? 

La costilla de Adan, de la que la Escritura menciona que Dios creóa Eva, está cerca del corazón. ¿será que el relato nos invita a conectar con el corazón? 

María, pasando el tiempo. Se dió cuenta que no podía conectar con algunas personas por que eran de diferente temperamento, y no conectaban de la misma manera, desde su corazón. 

En tus relaciones cercanas, ¿sabes cómo conectas con los demás? ¿Conectas con ideas, actividades, o emociones?

Todos somos diferentes, con diferente naturaleza, preferencias y habilidades. Más allá de “lo bueno o lo malo”, ¿será tal vez de encontrar el punto de conexión adecuado?

Compartir desde el corazón, es compartir nuestro tesoro. Cuando encontramos esas personas adecuadas, somos escuchad@s, recibi@s, atesorad@s de manera mutua, recíproca y equitativa. En otras palabras, somos escuchados y escuchamos, recibimos y somos recibidos, atesoramos a la otra persona, y somos atesorados.

Así como Adán reconoció en Eva la carne de su carne, y los huesos de sus huesos, cuando conectamos con los demás con el corazón, tal vez nos emocionaremos, y encontraremos las cosas que nos unen. Sea cual sea tu situación personal, es bueno que estemos acompa˜ñad@s. 

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero cómo conectas con las personas cercanas a ti. Y tal vez, descubras con Jesús una nueva manera de conectar con los demás. Y al mismo tiempo,  con Dios mismo. 

Marisol 

P.D. Podemos escuchar acerca de que es bueno que las personas estemos acompañadas  en las lecturas del XXVI domingo del tiempo ordinario, año / ciclo B.