Ver la bondad 

En un lugar donde hace años trabajé, contrataron a un joven que tenía una imagen que no era familiar para mi. El, además de ser alto y robusto, tenía tatuajes grandes muy cerca de su cara. Era imposible verlo a los ojos sin notar sus tatuajes. Como yo nunca había estado expuesta a personas con tatuajes de ese tamaño, su imagen causó gran impresión en mi.

Trabajábamos en departamentos diferentes, por lo que no coincidíamos muy seguido. 

En una ocasión sucedió que fue necesario que yo hiciera algunas cosas en el departamento que él se encontraba. Conversaciones necesarias entre él, otras personas del departamento y yo empezaron a surgir. Cuál fue mi sorpresa, que él tenía una calidez tan grande, que contrastaba mucho con la imagen imponente que tuve al conocerlo.

Pasando tiempo, me di cuenta que esa no fue solamente mi experiencia. Varias personas, que como yo no habían estado expuestas a personas con tatuajes, habían tenido una sorpresa similar a la mía. 

El contacto ocasional en el trabajo continuaba, hasta que en una ocasión coincidimos con varios compañeros en el comedor para nuestra hora de comida. 

Personalmente, los momentos de compartir los alimentos son muy importantes y significativos. Son momentos en los que idealmente disfrutamos lo que comemos, y los disfrutamos aún más por las personas con las que compartimos. Pues este momento de coincidir con él y los demás compañeros fue así. Aunque enmarcado en el horario de trabajo,, disfrutamos un momento muy espontáneo, en el que él commpartió que estaba un poco acostumbrado a que le tuvieran un poco de miedo cuando le conocían por primera vez.

Al seguir pasando el tiempo, fueron solo las personas nuevas que entraban a trabajar, a quienes la presencia de este joven tatuado les era imponente. Al resto de nosotros, esa imagen fue siendo poco a poco menos relevante.. 

En alguno de otros tantos momentos en los que volvimos a coincidir en el comedor, nos compartió que también había tenido experiencias difíciles. Había gente que le sacaba la vuelta, y más de uno se retiraba sin pensarlo. Nos compartió que en una ocasión, en una tienda, se le llegaron a acercar guardias de seguridad., pidiéndole revisar lo que llevaba. Al parecer, algún cliente mencionó que estaba robando algo. 

¿Qué fue lo que ese cliente en la tienda habrá visto? ¿Qué hubieras visto tú?

Alguien de quien sigo aprendiendo mucho, es de P. Greg Boyle, S.J. P. Greg, no solo ve más allá de las apariencias imponentes, sino que lo demuestra con sus hechos.

HomeBoy es un programa fundado por P. Greg, en el que ofrece oportunidades de trabajo a hombres y mujeres que buscan dejar el pandillerismo (con todo lo que implica), para reintegrarse a la sociedad. P. Greg, ve algo en estas personas, que no todos podemos a primera vista, su bondad.

Ciertamente, P. Greg no se dejó ir por la primera imagen de los pandilleros o ex-pandilleros a Quines apoya.

En tu caso, ¿qué es lo que ves cuando conoces a alguien por primera vez? ¿Qué ves cuando has convivido con alguien que te ha dañado?

En uno de los milagros por los que Jesús es más famoso, un hombre ciego que pedía limosna llamado Bartimeo, le pide a Jesús que quiere ver.

Si tú estuvieras cieg@, ¿le pedirías a Jesús el poder ver?

En la primera impresión que tuve con mi compañero de trabajo conn tatuajes, no pude ver su calidez.

Muchas personas, a primera vista se nos escapa la bondad que P. Greg sí ve en las personas que han estado envueltas en pandillas. 

No tenemos detalles de cómo habrá sido la vida de Bartimeo luego de haber sido sanado por Jesús. Lo que sí puedo imaginarme, es  que ha de haber apreciado y disfrutado todo lo que antes no percibía.

Jesús, le abrió los ojos a Bartimeo, y vio lo que antes no podía.

El trato con mi compañero con tatuajes, me abrió los ojos a su calidez. 

P. Greg ve a l@s (ex)pandiller@s y (ex)convictos, con la bondad que muchos no lo hacemos a primera instancia. 

Y tú, ¿qué quieres que Jesús haga por ti?  ¿Quieres ver?

Y si estuviéramos ciegos a nuestra bondad mutua, ¿aún así le pediríamos a Jesús el poder ver?

Una vez que veamos la bondad, no podremos dejar de verla.

Una vez que descubrimos la calidez de nuestro compañero de trabajo conn grandes tatuajes, nadie nos volvimos a intimidar con su presencia. 

HomeBoy no puede dejar de ver la bondad en (ex)pandiller@s y (ex)convictos. 

Nuestras acciones  reflejarán lo que vemos.

Aún, así, ¿quieres ver?

Dios todo lo creó bueno, y a nosotros, los seres humanos, muy buenos. 

¿Quieres ver la bondad en los demás? 

Tal vez sea posible, que al ver la bondad en los demás, el perdón sea más accesible. 

Si el Espíritu te inspira, pídele a Jesús carpintero que te ayude a notar la bondad en todo lo que ves. Y es posible, que veas cómo Jesús se deleita con tu bondad.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca del anhelo de querer ver  en las lecturas del XXX domingo del tiempo ordinario, año / ciclo B.