¡Ya llegó mi Rey!

Desde que tengo uso de razón, recuerdo que mi mamá le decía “Rey” a mi papá de cariño. Cuando mi mamá hablaba de mi papá con mi hermano y conmigo, se refería  a él como “tu papá”, o “tu papi”. Pero con el resto de las personas, era “mi Rey”. Muchas veces personas que no conocían a mi papá, pensaban que su nombre era Reynaldo, y se llevaban la gran sorpresa al darse cuenta de que su nombre es Juan Pablo. Estas personas confundidas le preguntaban a mi mami:

-¿Por qué le dices Rey si su nombre es Juan Pablo?

A lo que mi mamá respondía:

-Por que es mi Rey.

Llegué a escuchar el relato de que mi hermano, aún muy pequeñito, cambió la letra de un villancico navideño llamado “El niño del tambor”. En este villancico, hay una línea que dice: “…los pastorcillos quieren ver a su rey…”. Y mi hermano cantaba: “…los pastorcillos quieren ver a mi papá…”. Me decían que esa escena robaba risas y sonrisas. Y todo, por que mi hermano escuchó siempre que mi mamá le decía “Rey” a mi papá.

En algunas ocasiones, en las que mi mamá llegaba a estar un poco (o un tanto) fastidiada por alguna razón, , a mi me decía:

-¡Ay Marisol de Guadalupita…. 

Y a mi papá:

-¡Ay Reisito… 

Después  me dio tanta ternura, el darme cuenta que por el hecho de ella sentirse fastidiada, mi papá no dejaba de ser su Rey.

No siempre lo pude percibir con la claridad que lo puedo hacer ahora. Pero el amor que se tuvieron entre ambos, fue realmente ejemplar.

Sí, para mi mamá, mi papá era el amor de su vida, tanto que nunca dejó de decirle “mi Rey”.

Para mi, mientras crecía, las palabras rey, reina, príncipe y princesa eran más bien parte de un cuento, y parte de historia de algunos países que sentí realmente lejanos. Pero la cercanía del sobrenombre de mimamá para con mi papá, ese sí era muy cercano. Y no tanto por la palabra, sino por el cariño con el que mi mamá siempre se refería a mi papá. 

Y mi padre Santo, no le decía Reina a mi mamá. Le decía “Chaparrita”. Mi mami era de estatura bajita. Cada vez que mi papá le decía “Chaparrita” ante otras personas, mi mamá sonreía radiante. Para ella, no era el sobrenombre, era el amor con que mi papá la llamaba.

No fue sino hasta que salí  de casa de mis padres para empezar mi vida de mujer adulta, que poco a poco empecé a notar el amor que le tenía mi papá a mi mamá. Viviendo con ellos, yo era su hija, él mi papá, y ella mi mamá. Pero al salir de casa, pude verlos como esposos.

Fue entonces cuando empecé a entender. Mi mamá llamaba “Rey” a mi papá, por que él la trataba como una Reina. No por lujos, sino por la atención que él le daba a ella. De lo que yo vi, siempre le dio su lugar, era atento, cariñoso y romántico con ella. Buscaban estar juntos luego de mi papá regresar de trabajar. Criaron a dos hijos lo mejor que ellos pudieron, y nos dieron más del amor del que puedo alcanzar a entender.

Por su trabajo, mi papá tenía temporadas en las que viajaba. En esas temporadas, mi mamá y yo pasábamos más tiempo juntas, y gran parte de su diálogo, era siempre acerca de mi papá. 

Cuando él estaba por regresar, ella se arreglaba más para recibirlo, y también ella era muy atenta con él. Cuando mi papá llegaba, mi mamá decía con gran alegría: 

-¡Ya llegó mi Rey!

¿Te puedes imaginar teniendo una relación cercana con un rey?

¿Cuál sería tu manera de reaccionar al saber que viene un(a) amig@ tuy@, que sucede que es parte de la realeza?

La escritura nos dice que Jesús tiene un reino. 

El “reino” que mis papás crearon para mi hermano y para mi, fue fundado en el amor que ellos se tenían.

¿Cómo podrías percibir el reino de amor que Jesús ha creado para ti?

Mi mamá se alegraba tanto al vver llegar a mi papá de sus viajes. 

¿Puedes tú, aquí y ahora, alegrarte con cada encuentro con Jesús?

Si el Espíritu te inspira, construye con Jesús carpintero esa parte de su reino en la que se pueden encontrar Juntos. Y tal vez puedas decir: “Ya llegó mi Rey”.

Marisol 

P.D. Podemos escuchar acerca de Jesús como Rey en las lecturas de la solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo.