Hace algunos meses tuve el privilegio de participar como acompañante espiritual junto con otr@s compañeros@s en un programa llamado Espiritualidad de la familia.
El Centro para la Religión y laEspiritualidad de mi alma mater, la Universidad Loyola Marymount, organizó este programa, para apoyar a las familias en su búsqueda y encuentro de una espiritualidad de vivir la fe dentro del seno familiar.
Las familias que atendimos son de varias composiciones. Con padre y madre, o padres o madres sol@s a cargo de sus hij@s, así como de abulit@s que pasan mucho tiempo a cargo de sus niet@s.
Fue un programa tan transformador para tod@s, incluyendo para nosotr@s l@s acompañantes que apoyábamos el proceso.
Uno de los cambios que pude percibir en tod@s los participantes, que más me llamaron la atención, fue que hubo una apreciación mucho muy profunda en el poder estar presente y el escuchar a los hij@s, y/o a la pareja.
Esta habilidad en sí misma no necesariamente “cambia” ningún problema, pero como un primer paso sí nos apoya a saber que no estamos sol@s en nuestra propia familia cuando atravesamos situaciones difíciles.
En tu experiencia de familia, ¿qué tan presente estás a quienes compartes tu vida?
¿Qué tan presente has percibido que los miembros de tu familia están hacia ti?
Nadie damos lo que no tenemos. Y si no hemos aprendido a cómo estar presentes y a escuchar a otros, no lo podremos hacer con nuestros seres amados.
¿Te gustaría que tus seres queridos estuvieran más presentes hacia tu persona?
Probablemente a ellos también les gustaría lo mismo de tu parte.
En la fiesta de la Sagrada Familia las lecturas nos invitan a tener paciencia unos con otros, en todas direcciones dentro de la dinámica familiar.
En este año que termina, ¿cómo te fue en tus relaciones familiares?
¿Cómo te fue con la paciencia, respeto, apoyo, ayuda, ánimo a los demás?
Es muy sano observar qué es lo que no ha funcionado, para poder descubrir otras maneras de relaciónnarnos.
En mi propia búsqueda, me he hecho muchas preguntas. Que quiero compartir contigo. Te las ofrezco como un regalo de corazón a corazón con la esperanza de que pueda ser de apoyo en tu propia vida. ¿Lo recibes?
Estas preguntas las puedes adaptar para observar tu parte de la relación con los miembros de tu familia.
¿A qué te invita Dios?
Si el Espíritu te invita, comparte con los miembros de tu familia, y con Jesús carpintero estas preguntas. Y tal vez, descubran una nueva manera de relaciónnarse.
Marisol
P.D. Podemos escuchar acerca de lo que Dios nos invita en nuestras familias en las lecturas del la fiesta de la Sagrada Familia , año / ciclo C.

