Buscar un cambio permanente

Platicando con una amiga muy querida, comentábamos acerca de cómo nos estaba llendo a cada una en esta temporada de cuaresma. 

Tenemos años de conocernos, hemos compartido las duras y las maduras de nuestras vidas y familias, por lo que no nos es difícil ser abiertas la una con la otra.

En lo que sentí fue de manera abierta y vulnerable, me compartió que para ella esta cuaresma ha sido muy desafiante. En años anteriores habíamos compartido lo que hacíamos para cuaresma, pero este año, el enfoque cambió de qué hacer, hacia para qué hacerlo.

Hmmm… Interesante cambio de perspectiva.

Y tú, ¿tienes claro cómo vives tu cuaresma?

Recordábamos cómo en años anteriores  era entre dejar de consumir algún tipo de comida (como chocolate, jajaja), o como mi mami lo hacía, dejando el refresco.

En otros años, era dejar de hablar de los demás, o como mi abuelito lo decía, dejar de comer prójimo.

Inevitablemente, también me acordé de la misma conversación que tenía con mis hijas cuando ellas eran mucho más pequeñas. Y llendo aún al principio de mis propios recuerdos, llegó a mi memoria cuando yo era pequeñita, y nos daban en el catecismo una hoja de actividades específicas para la cuaresma. Era una copia de copia, de copia, de un dibujo que representaba un juego de mesa, empezaba con el Miércoles de ceniza, y terminaba con el domingo de resurrección. La imagen tenía 40 cuadritos, y cada uno tenía una actividad o reto que cumplir. No recuerdo nunca haberlo terminado, pero sí recuerdo colorearlo con entusiasmo y dedicación.

Algo que fue muy diferente en esta plática con mi amiga, fue la idea de que los cambios que haríamos, se buscaba que fueran permanentes, en lugar de que fueran solo por 40 días. Los cambios no solo habrían de cumplir con la intención de hacer un sacrificio, sino también buscar ser transformadas por y en el amor.

No se en qué momento de mi vida adulta “sabía” que los cambios en cuaresma idealmente no son solo Durante esta temporada, pero mi realidad había sido que luego de terminarla, volvía a comer chocolates o su equivalente. La intención de cambio más profundo fue dándose poco a poco.

Con mi amiga, estuvimos comentando con especial atención no solo lo difícil que es cambiar, sino aún más atentamente, descubrir qué es lo que Dios la llama a cambiar y buscar mantener el cambio de manera permanente.

Una cosa es lo que cada uno de nosotros cree que puede (o quiere) hacer durante la cuaresma. Pero es completamente otro asunto el QUERER escuchar De Dios qué es lo que nos invita a cada uno a cambiar.

En tu caso, ¿hay algo en ti que te gustaría cambiar más allá de 40 días?

¿Te gustaría preguntarle a Dios qué es lo que te invita a cambiar en tu persona?

Nuestra plática siguió, y coincidimos en que una vez que descubrimos qué es lo que Dios nos invita a cambiar, es tan fácil que se nos olvide. Hemos tenido gran parte de nuestra vida siendo de esa manera, que a veces ni cuenta nos damos que seguimos con esa tendencia.

Al darnos cuenta, y querer cambiarlo… no es necesariamente fácil. El cambio puede sentirse tam grande e imposible, que al trabajar en él se siente como falla, tras falla, tras falla. ¿La posible consecuencia? Darnos por vencidos en el esfuerzo, y/o la autocrítica.

En el evangelio, se describe como le llevan a Jesús a una mujer encontrada en adulterio. La multitud parece querer escuchar que Jesús la condena. Y Jesús no lo hace. De hecho, luego de invitar a aquellos libres de pecado que tiren la primera piedra, se dirige a la mujer, y entre otras cosas le dice:

-Vete, y no peques más.

Y todo, sin condena, regaño o crítica..

Wow.

Algunos pensamientos, sentimientos y hábitos muy arraigados son muy dfíciles de cambiar. 

Y Tú, las veces que has querido cambiar y crees que no lo logras, ¿te condenas, regañas o criticas?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero  cúal es tu reacción a tu propio cambio. Y tal vez, descubras que Jesús no te condena, regaña o critica por tus esfuerzos.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca de cómo Jesús no condena a la mujer encontrada en adulterio en las lecturas del V domingo del tiempo de cuaresma, año / ciclo C.