Los servicios de telefonía celular se han vuelto cada vez más necesarios, hasta casi ser ya indispensables para muchos.
Al principio de esta tecnología,, conforme el mercado fue creciendo, los precios ya no fueron tan excesivos. Fue entonces que más gente pudimos comprar nuestros aparatos y sacar nuestro número celular.
Aún recuerdo haber tenido un teléfono celular que parecía un ladrillo, pues tenía dimensiones muy similares. Y el peso, casi igual. Tenían una antena muy delgadita y delicada que era desplegable. Si se dañaba, la recepción disminuía considerablemente.
Las compañías de teléfono celular encontraron un mercado abierto, y se las ingeniaban para conseguir la mayor cantidad de clientes. Sus comerciales en televisión se hacían cada vez más ingeniosos.
Uno de esos comerciales me llamó tanto la atención que aún lo recuerdo. Era de ATT. La novedad en ese entonces eran los contratos familiares, donde el precio por línea en contrato familiar era más accesible que el contrato por línea individual.
Como recuerdo el comercial, es que aparecía una familia en la cocina de su casa. Llegaba la mamá, ponía una caja de un teléfono celular nuevo en la mesa, y le empezaba a gritar enérgicamente a una de sus hijas adolescentes:
—¡Mira lo que te traje!
—¡Y por qué me lo trajiste!
—¡Por que te amo!
—¡Pues yo también te amo!
El diálogo continuó de manera agitada y a gritos. Hasta que el narrador decía:
—ATT, cambiando la manera de hablar .
En el comercial, las palabras entre la mamá y su hija, y la manera en la que se hablaban no eran congruentes. El diálogo era amoroso, con palabras de apreciación entre ellas. Sin embargo, se gritaban como si estuvieran en una discusión muy agitada.
El comercial era en inglés, y si yo no hubiera entendido el idioma, hubiera interpretado que el comercial era de reproches y condenas. Pero no fue así.
¿Será que algo parecido sucede cuando escuchamos el diálogo entre Jesús y Tomás después de la resurrección?
A un Tomás incrédulo, Jesús le invita a explorar sus llagas. Y le sugiere que los que confían son dichosos.
¿Cómo te imaginas la escena?
En el comercial, las palabras no concuerdan con la manera de hablar. Gritaban, y los movimientos de las manos, brazos y cuerpo eran desafiantes y agresivos. Las expresiones faciales eran intensas y reflejaban tensión.
Por mucho tiempo, se me presentó a Jesús en este pasaje bíblico como regañando o reprochando a Tomás.
¿Cómo lo percibes tú?
Jesús invita a Tomás a explorar sus llagas, para que crea que ha resucitado.
Jesús era amigo de sus discípulos., y las acciones de Jesús conn sus amigos, antes y después de la resurrección son movidas por amor. ¿Será que le habrá hablado a Tomás como se hablaban entre sí la familia del comercial?
¿Y si la manera de hablar entre Jesús y Tomás fue diferente? ¿Y si Jesús hubiera hablado con una ternura y compasión que no se detalló en la narración?
De repente, la escena toma otra connotación.
Ahora parecería que Jesús encontraría a Tomás en su duda, encontrándolo conn amor, y hasta dándole lo que necesita para creer. Es cierto, Jesús elogia a quienes creen sinn haber visto. Y también le da a Tomás lo que él necesita para creer.
¿Dónde te encuentras en tu etapa de fe?
Si crees sin haber visto, Jesús te elogia.
Si necesitas evidencia como Tomás, parece que Jesús te la podría dar.
Jesús carpintero nos encuentra donde estamos. En la duda, en el camino a la confianza, o en la confianza.
Tú puedes ser honest@ con Dios en tu oración personal., si no crees, o si tienes una fe ciega. Ahí te encuentra el amor. ¿Lo recibes? Esto puede cambiar tu manera de hablar conn Dios.
Marisol
P.D. Podemos escuchar el relato de Jesús invitando a Tomás a explorar sus llagas entre las lecturas del II domingo de Pascua, año / ciclo B.

