Confianza y cercanía 

Por el trabajo de mi papá, como familia nos cambiamos varias veces de ciudad. Una de esas ciudades en las que vivimos fue la hermosa ciudad de Zacatecas, ciudad considerada patrimonio cultural de la humanidad por su bella arquitectura colonial. 

Para mi, vivir en Zacatecas era lo mejor, pues haí también vivían todos mis primos. Visitábamos muy seguido a mis abuelitos en su casa, que era el lugar de reunión familiar. En este recuerdo, yo tendría calvez entre 3 y 4 años de edad.

Será por que estaba yo aún muy pequeña, pero recuerdo que mis papás tenían un carro enorme, jajaja. En aquellos tiempos no había nada de sillas para niños, así que me tocaba estar en lo que sentía que era un asiento para gigantes. 

En una ocasión recuerdo que mis papás, mi hermano, un primo y yo fuimos a una tienda cerca del centro de la ciudad. Mi papá manejaba el auto, y dio varias vueltas cerca del lugar a donde íbamos buscando estacionamiento. No encontró muy cerca, por lo que cuando nos bajamos del auto, caminamos varias cuadras para llegar al lugar donde mis papás querían ir.

Entramos a la tienda, y para mi era un lugar grandísimo. Si yo no estaba de la mano de mi mamá, era por que estaba muy cerca de ella, y también cerca de mi hermano. Como mis papás necesitaban hablar con gente de la tienda, después supe que le dijeron a mi hermano que estuviera al pendiente de mi. Ellos iban a estar ahí, solo que su atención no iba a estar al 100% en mi.

De ahí, mi recuerdo se hace un poco borroso. Lo siguiente que recuerdo era que yo estaba llorando, buscando a mis papás y Ami hermano. Yo caminaba sola por las islas de la tienda, tratando de encontrarlos. Y no lo logré.

Para mi, fue una eternidad.

Mi siguiente recuerdo era que yo estaba cruzando las calles, buscando el carro, pues pensé que ya habían salido camino a casa. 

Como niña pequeña, el no ver a mis papás me llevó a creer que estaba separada de ellos.

Y tú, ¿alguna vez te has sentido separad@ De Dios?

¿Será por que no lo ves, escuchas, o sientes?

A mi, nada me separaba de mis padres. Mi pequeña estatura, percepción, manera de pensar, no era suficiente aún para percibir que mis papás nunca me dejarían. 

¿Será que nuestra percepción al día de hoy requiere confiar más?

El evangelio nos narra cómo Jesús fue tentado mientras pasó 40 días en el desierto. Fue gracias a que Jesús no solo conocía, sino que también confiaba en las escrituras, que él no cayó en tentación.

A ti, ¿qué te ayudaría a confiar más en Dios para no caer en tentación?

En ese momento de mi infancia, aunque fuera por unos instantes, yo me sentí completamente separada de mis papás. El sentimiento era real, mas eso no quería decir que mis papás no me querían. De hecho, me buscaron frenéticamente, hasta encontrarme al lado del auto. Resulta que caminé sola hasta encontrarlo. Tremendo susto que ellos se llevaron también.

¿Será que la sensación, falsa idea de separación es la tentación?

¿Cuál es la tentación, o falsa idea de separación, que más te engaña?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero cómo puedes confiar más en su cercanía. Y tal vez, te des cuenta que Dios siempre ha estado y estará contigo, sin importar tu sensación.

Marisol 

P.D. Podemos escuchar acerca de confiar y superar las tentaciones, en las lecturas del I domingo del tiempo de cuaresma, año / ciclo C.