–¡Espérate que venga tu papá!
Esa era la frase que de vez en cuando escuchaba en casa cuando mi hermano o yo nos comportábamos continuamente opuesto a como mi mamá nos decía. Y era como una frase mágica. En cuanto esas palabras eran dichas, dejábamos de hacer aquello que mi mamá tantas veces ya nos había dicho que paráramos.
Según fuera el tono de voz que mi mamá usara, era lo serio que sabíamos que ella era, y lo fastidiada que llegara a encontrarse.
No estoy segura que estuviéramos haciendo un desastre enorme, pero sí lo suficiente para colmarle la paciencia a mi mamá luego de no haberle hecho caso por buen rato (jajaja). Ciertamente tampoco creo que hayamos tenido mala intención, pero tal vez tampoco es que estuviéramos super bien portaditos.
En las visitas a Zacatecas, donde vivían la gran mayoría de nuestr@s prim@s, escuchar esa frase que sonaba amenazadora era más común. No necesariamente por que nuestr@s prim@s fueran más desastrosos, sino porque yo escuchaba esa misma frase de varias de mis tías refiriéndose cada una a sus hijos.
Y tú, ¿llegaste a escuchar esa frase en tu infancia? ¿Te llegaron a decir esa frase?
¿qué surgía en ti en aquel entonces al escucharla?
Como lo mencioné, la manera en cómo yo escuchaba esa frase cuando andábamos de traviesos en casa, se daba a entender que mi papá iba a llegar a poner orden, o tal vez un castigo. En caso de algun@s prim@s, al llegar sus papás sí les castigaban. Era precisamente por eso que la frase era tan eficiente para cambiar el comportamiento de chiquill@s travies@s.
En la escritura, hay un salmo que dice que ya viene el Señor, el rey de la gloria.
Para nosotros de niños, cuando hacíamos travesura no era algo agradable escuchar que iba a llegar mi papá, pues mi mamá le iba a decir que no le estábamos haciendo caso.
¿Qué surge en ti al escuchar que viene el Rey de la gloria? ¿temor, indiferencia, esperanza? O… ¿?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero qué descubres al saber que viene el rey de la gloria. Y tal vez, te des cuenta de cuál es tu postura interior hacia Dios.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de que viene el rey de la gloria en las lecturas del IV domingo de adviento, año/ciclo A.

