Dios ama tu mundo

Hola, compañer@ en el camino, gusto en compartir contigo nuevamente.

¿Te acuerdas dónde estabas cuando escuchaste por primera vez de la pandemia?

Por esas fechas, cuando apenas se percibía como algo que pasaba en el otro lado del planeta, yo me encontraba con mi atención concentrada en los adolescentes en formación para su confirmación. También buscaba cómo navegar problemas personales. Y de pilón, los síntomas más críticos del tumor cerebral que tenía sin saber, se presentaban cada vez más agudos.

En las clases para la confirmación, uno de los adolescentes, a quien llamaré Pedro, comentó abiertamente acerca de las noticias de la pandemia esparciéndose en aquel entonces en Asia: “eso da miedo”. Y pude ver su expresión, que así lo reflejaba. Otros de sus compañeros empezaron a comentar lo mismo, mas no todos tenían esa expresión de profunda preocupación.

Unas semanas después, y la manera de vivir cambió para todos. ¿Cómo navegaste el cambio?

Nuestra manera de vivir cambió tanto y en tan poco tiempo. El miedo a enfermarse, la incertidumbre súbita, muchas personas enfermas cercanas y lejanas falleciendo, problemas económicos y de violencia familiar. ¿Cómo encontrar el sentido a todo esto? Hay preguntas de las que no conocemos las respuestas.

En tu vida, ¿has pasado algo equivalente a una pandemia personal? Me imagino que si. Y como en la pandemia, a veces, pues no hay ni a dónde correr. Y tal vez, no se trata de correr.

Mi “pandemia” personal, es decir, el momento más crítico de mi vida, se empalmó con la pandemia mundial, pues fue en esta temporada que me operaron de emergencia tras descubrirme el tumor cerebral.

Cuando regresé a casa, mi perspectiva de vida comenzó a cambiar profundamente. Mis prioridades tomaron otro orden, de acuerdo al agradecimiento de otra oportunidad de vida, y al amor a mis hijas. No es que no me importara lo demás, simplemente ya no me enfoqué en cosas fuera de amar a mis hijas y cuidar a su mamá. Cuando estaba con ellas, mi corazón se llenaba de amor, como una pila recargable se llena de energía al conectarla a su cargador.

Nuevamente te pregunto, ¿cuál ha sido tu “pandemia personal”? ¿Recuerdas qué fue lo que te ayudó a sobrellevarla o a salir de esa situación?

Esta experiencia de “pandemia personal”, me abrió una ventana a cómo quizás Dios sobrelleva el vernos en momentos difíciles, enfocándose en el amor que nos tiene, en medio de nuestra realidad.

Saliendo del hospital, yo estaba en calidad de bulto, y recordándole a mis hijas que ellas podían tomar pasos y navegar sus situaciones de acuerdo a lo que podían. Las animaba, y amaba. Era todo lo que podía hacer en el momento. Siempre hemos sido muy cercanas, y era importante para mi recordarles que ellas podían sobrellevar la situación, un momento a la vez.

Si el amor que yo le tengo a mis hijas, es una pequeña muestra del infinito amor que Dios te tiene y me tiene, de verdad que ya la hicimos. No hay manera de estar fuera del alcance de su amor, esté nuestro mundo como esté.

Sea el que sea el momento de vida en el que te encuentres, estoy segura que Dios te anima y te ama. Esté tu mundo como esté, Dios te busca para hacerte saber que no estás sol@. Dios está contigo, y personas que te aman también estarán contigo como lo estuvieron con mis hijas.

En tu mundo y en el mío, en nuestro hermoso planeta, suceden cosas dolorosas. Y no es lo único que sucede. También suceden cosas amorosas.

¿Qué es lo que ves en tu mundo, en tu entorno inmediato? Tal vez lo doloroso sea aparentemente más grande que lo amoroso,, y nos llame más la atención; pero eso no significa que no haya experiencias amorosas. Es en medio de tu mundo, donde Dios te encuentra. Dios está donde tú estás.

Te invito a cerrar tus ojos, y respirar lenta y profundamente. Con tu corazón, observa tu mundo. Sigue respirando pausada y profundamente, una y otra vez mientras observas varias áreas de tu vida. Es ese mundo, el que Dios sigue amando tanto, para enviar a Jesus carpintero a tu vida. Ese mundo, esa realidad de vida en la que estás, es donde Dios te encuentra.

A continuación, si el Espíritu te mueve a ello, pregúntale a Dios, qué es lo que ve en tu mundo, y que te lo comparta. Dios ama tanto tu mundo, que Jesús te busca ahí, en tu realidad.

Marisol

P.D. Puedes escuchar a Jesús describir el amor que Dios le tiene al mundo en el IV Domingo de cuaresma, ciclo/ Año B.