En la familia de la gracia 

No hace mucho tiempo fuí introducida a un ícono que se dice representa a la Santísima Trinidad por Andre Rublev.

La primera vez que vi este ícono, no pude apreciar la profundidad de la imagen. Fue solamente hasta que alguien me explicó detalles de colores, proporciones, figuras geométricas, y algo mucho más allá que escapó mi percepción inicial, que pude empezar a percibir algo que nunca me hubiera imaginado.

La imagen, descrita de una manera muy básica, ilustra tres ángeles, sentados ante una mesa en forma de cuadro. Cada ángel tiene un báculo y un manto encima. Los colores de los mantos es lo que los hace diferentes. 

Pero fue un dato “que no está” en el ícono el que más me llamó la atención. 

La mesa tiene cuatro lados, y hay tres figuras. Lo que deja un espacio disponible para alguien que se pueda sentar. 

Algún buen observador del ícono, descubrió que había un residuo en la superficie del ícono que corresponde al lado donde no aparece nadie sentado. Luego de varios análisis, se dedujo o descubrió que ese residuo era algún tipo de pegamento. Y la pregunta que naturalmente surgió  fue:

-¿Para qué? 

Lo que parece haber estado adherido a la superficie de ícono en esa área, es un espejo. 

Y fue aquí donde mi pensamiento crítico se puso en pausa. 

Y tú, ¿puedes imaginar el propósito del autor del ícono en colocar un espejo al representar la Trinidad?  ¿Surge algo en ti? 

En mi caso, más allá de pensar por qué o para qué, es como si hubiera sido trasladada a un lugar en que fueron mis sentidos quienes estaban recibiendo información. No tenía que pensar nada, no tenía que razonar nada. Lo tenía que vivir. Lo tenía que experimentar. 

A este autor se le atribuye una sabiduría experiencial que pudo expresar en este ícono. 

Nuevamente, los ángeles representan la Trinidad, y el espacio en la mesa que “no está ocupado”, habría de tener un espejo. 

La idea, es que cuando la persona que estuviera observando el ícono estuviera en frente, se viera reflejada. Esta postura, pone al observador con la Trinidad, es decir siendo parte de la Trinidad.

Y tú, ¿te imaginas estar con la Trinidad? 

Y es aquí donde entra el genio de Rublev. Sin palabras, a través de un espejo, nos ofrece ser introduci@s, al misterio de Dios.

Dios es uno, y es Trino. No son tres dioses, es Uno. Dios es comunidad, contigo y conmigo. 

Nose a ti, pero a mi en el catecismo nos decían que Dios era como un trébol, como una vela o como el agua en sus tres estados (líquido, sólido y gaseoso).  Y al final nos decían que no hay manera de entenderlo. Bueno, y entonces ¿para qué buscar explicarlo? 

Fue por eso que el ícono para mi, no me explicó, sino que me invitó a una experiencia. Y sí, es cierto, difícil de explicar. 

Literalmente, tuve que sentarme muchas veces ante esta imagen, no para tratar de entenderla, sino para tratar de vivir en ella. Dios en sí mismo, es relación, y Dios me invita a esa relación. 

A ti, ¿te gustaría aceptar esa invitación a relacionarte con el misterio De Dios¿ 

Las relaciones humanas pueden llegar a ser de lo más difícil de sobrellevar. Tenemos tantas diferencias y desacuerdos entre nosotros que lo más fácil es criticarnos, condenarnos, pelearnos y hasta atacarnos. 

La carta a los romanos nos dice que por la fe, estamos ya en el mundo de la gracia, manteniéndonos en paz con Dios, por mediación de Jesús, y infundiendo el amor por el Espíritu Santo.

¿Será que no hemos sabido aceptar esa invitación a relacionarnos adecuadamente entre nosotros?

Aquí fue donde símplemente contemplar la imagen me ha sido de gran apoyo.

Si el Espíritu te inspira, date varios momentos en tu semana para contemplar este ícono. 

Si el Espíritu te inspira, trae a tu oración las relaciones difíciles que puedas tener.

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero esas dificultades. Y tal vez, descubras la manera de sobrellevar la situación de la manera más adecuada. Dios es comunidad, y tú eres parte de esa comunidad.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca de nuestra entrada al mundo de la gracia  en las lecturas del la Solemnidad de la Santísima Trinidad, año / ciclo C.