Cuando salí del hospital tras una estancia de una semana, ir al doctor era casi como un trabajo de medio tiempo. Además del médico general, me supervisaban 3 especialistas.
Mi cuerpo necesitaba apoyo, y los doctores, especialistas, enfermeras y asistentes me lo brindaron. Por eso estaré eternamente agradecida.
Cada vez que acudía a alguna cita de seguimiento, me recibían con la atención necesaria. Me preguntaban cómo había estado desde la cita anterior, qué cambios había notado, y me daban sus recomendaciones tras la consulta. Todo con competencia y sensibilidad.
La gran mayoría de los doctores me apoyaron enormemente, y nadie me criticó o regaño por estar ahí, buscando mejorar mi salud. El objetivo siempre fue claro: mi bienestar.
La única experiencia menos agradable que tuve, fue cuando le dije a una doctora suplente que me gustaría encontrar la manera de dejar de tomar una medicina que tenía efectos secundarios críticos a largo plazo. O si no la podía dejar, al menos bajar la dosis.
En tu caso, ¿cuál ha sido tu experiencia cuando tú has tenido la iniciativa para mejorar tu salud? ¿Es tu iniciativa bien recibida, o se te critica por estar enferm@?
A mi, la doctora no me tomó la pregunta de buena manera. Se molestó, me cuestionó de manera fría y grosera, y hasta me levantó la voz. Ahí me di cuenta que ella no era la persona adecuada para aclarar mis dudas.
Salí de esa cita inquieta. Le di el beneficio de la duda, asumiendo que ella estaba interesada en mi bienestar. Y se que lo estaba, mas no fue una manera que me ayudó.
Y tú, ¿has puesto atención en identificar qué es lo que te ayuda?
Te ayuda poner atención en por qué está tu salud donde está, o poner atención en cómo mejorar?
En la escritura, le preguntan a Jesús quién ha de haber pecado para que un hombre haya nacido ciego, si él o sus padres. ¿Puedes notar en qué se enfocaban con la pregunta?
En ese entonces, se creía que alguien tenía un malestar físico como consecuencia o castigo por haber pecado. Como ese hombre había nacido ciego, la pregunta buscaba identificar quién era el pecador.
Y el genio amoroso de Jesús, responde:
–Ni él ni sus padres
Y Jesús procede a sanarle.
Jesús no se enfoca en señalar, se enfoca en sanar. Y la sanación trae luz a la vida.
¿Te imaginas si tú y yo pudiéramos tomar el mismo enfoque en nuestra vida, con nosotr@s mism@s y con los demás?
¿Cómo serían nuestras vidas si nos enfocáramos en sanar en lugar de señalar?
Y en cuanto a esa medicina que yo quería dejar, esto fue lo que sucedió. Con la supervisión, apoyo y pruebas médicas necesarias, sí la dejé. Otro médico diferente y yo nos enfocamos en la sanación, y mi cuerpo respondió.
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero en qué es lo que tiendes a enfocarte. Y tal vez, Jesús te invite a reorientar tu atención llevando luz a otra área de tu vida.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar el relato de Jesús sanando al ciego de nacimiento en las lecturas del IV domingo de cuaresma, año/ciclo A.

