Uno de los recuerdos más vivos que tengo de cuando era niña, era cuando escuchaba a mi papá y a mi mamá en diferentes momentos decir:
-Juegos de manos son de villanos.
Esto lo decían cada vez que mi hermano y yo empezábamos a medio pelear luego de estar conviviendo un rato “en paz”.
Y tal cual la frase dice, era cuando empezábamos a usar las manos. Ya fuera como un jaloneo, o un manazo, arrebatarnos lo que teníamos en las manos o algo parecido.
Esa frase no solo nos las decían a nosotros. También recuerdo escucharla cuando una situación similar surgía entre nosotros y nuestros primos.
La verdad, cuando la empecé a escuchar ni sabía lo que era un villano, jajaja. Pero sí podía percibir la connotación negativa de lo que era un villano.
Luego tuve una impresión muy inocente de lo que era un villano cuando relacioné a “los malos” de las caricaturas haciendo de las suyas, y pensé:
-¡Oh! Un villano es una persona mala.
En mis conclusiones infantiles, no distinguía que no son los actos lo que definen a las personas. Imaginaba que los villanos “eran personas malas para siempre”.
Pero cuando mis papaás nos decían de vez en cuando:
“Juegos de manos son de villanos…
No era lo único que nos decían a mi hermano y a mi.
También nos decían algo así:
-Ustedes son los únicos hermanitos en esta casa, cuídense y quiéranse, pues solo se tienen el uno al otro.
Y no ha sido hasta que yo empecé a ver a mis dos entonces pequeñas hijas empezar a pelear que realmente entendí el valor de esas palabras que a veces no me gustaba escuchar.
No se trataba de que todo fuera siempre de color de rosa, sino de saber cómo sobrellevar las diferencias.
Y tu´, ¿reconoces las diferencias con quienes te rodean? ¿Cómo las sobrellevas?
En las caricaturas que veía, “los buenos” siempre ganaban. Y los “villanos” perdían.
Y si tú y yo fuéramos los “villanos” para otros?
Tal vez lo seamos. Y Dios nos ama a todos por igual.
Lo que sí me di cuenta al recordar las palabras de mis papás, y cuando veía a mis hijas discutir acaloradamente, era que no podía ni quería tomar partido. Amo a mis hijas por igual. Cierto que hay que atender la situación, pero no es asunto de tomar partido, sino de aprender a convivir con todo y diferencias.
¿Qué es lo que tú haces cuando hay un desacuerdo con otras personas?
En la escritura se describe cómo Pablo y Bernabé salen de Antioquía luego de un revuelo por predicar a no judíos. Quienes no eran judíos recibieron la buena nueva con gusto, y los judíos estaban celosos.
Los desacuerdos han pasado, y muy probablemente seguirán pasando.
¿Será que se trata de, en las diferencias, estar de acuerdo en no estar de acuerdo?
Cuando mis papás querían prevenir “juegos de villanos”era como si quisieran prevenir peleas, mas no necesariamente desacuerdos.
Para Pablo y Bernabé fue mejor sacudirse el polvo de las sandalias.
¿Qué es lo mejor para ti? ¿Qué te ayuda a sobrellevar la situación y recordar que todos somos amad@s por igual?
Ahora que mi mami está en el otro lado de este cielo, recuerdo muchas veces que no estuve de acuerdo con ella. Sim embargo, el amor prevalece.
¿Qué te ayuda a permanecer en el amor?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero los desacuerdos que puedas tener con alguien más. Y tal vez, Jesús comparta contigo su mejor manera de sobrellevar las diferencias..
Marisol
P.D. Podemos escuchar acerca de Pablo y Bernabé saliendo de Antioquía en las lecturas del IB domingo del tiempo de pascua, año / ciclo C.

