Una de mis experiencias más significativas en mi etapa de estudiar en la preparatoria La Salle en Chihuahua, fue sin duda el ir a las misiones a la Sierra tarahumara durante la semana santa. Esta experiencia siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón.
Cada fraternidad (o grupo de estudiantes con sus respectivos encargados),llegaba a su poblado de misión el domingo de ramos. Al llegar, los mayores esfuerzos se concentraban en invitar a la comunidad a los servicios.
A mi me tocó ir al poblado de Basaseachi, que es famoso por una hermosa cascada. Había un día de la semana en el que se organizaban juegos comunitarios cerca de la cascada. Era realmente un deleite estar ante ese gran paisaje natural e imponente.
En el pueblo había una pequeña capilla que recibía a un sacerdote tal vez cada dos meses. Esa capillita tenía pocas bancas y no había luz eléctrica.
El jueves, el servicio incluía el lavatorio de pies. El viernes había un via crucis viviente. El sábado por la tarde, cayendo la noche empezaba la vigilia pascual.
Los servicios eran paraliturgias. Llevábamos hostias que se habían consagrado en la misa de envío, y se ofrecían el jueves y el sábado en las celebraciones.
Curiosamente, no fue sino hasta que fui a las misiones que me di cuenta de lo largo del servicio de la vigilia pascual. Yo se que en casa íbamos a los servicios de semana santa, pero será que me quedaba dormida, pues no recuerdo haber estado casi tres horas el sábado por la noche.
Para ti, ¿cómo es el servicio de la vigilia pascual?
Mi referencia siempre eran las dos lecturas, el salmo en medio, luego el evangelio. Eso era lo normal para mi. El primer sábado de semana santa que pasé en las misiones no sabía qué pensar. Me estaba quedando dormida al final de cada lectura. Si no hubiera sido por las respuestas en los salmos, se me hubiera hecho aún más difícil permanecer despierta.
Como no había luz eléctrica usábamos velas con cautela. Por el frío, cerrábamos la puerta, y no recuerdo que hubiera muchas ventanas. Por el tamaño de la capilla, las personas que acudían la llenaban. Esto ocasionaba que el ambiente se sintiera sofocado. Más allá de la reverencia a la que invita la celebración, el solo quedarme y no salirme era un sacrificio.
Llegó un momento, que entre quedarme dormida y salir, preferí salir. Ya terminado el servicio, me entraba el remordimiento de conciencia. Y lidiaba con eso. Me pesaba, pues sabía que se trataba de estar con la comunidad.
Al finalizar el servicio, había una atmósfera de alegría, de celebración por la resurrección de Jesús.
El domingo de resurrección ya no había celebración con la comunidad, pues ya nos estábamos preparando para regresar a casa, y necesitabamos dejar todo listo.
Cuando llegaba el momento de subirnos al camión para regresar a casa, algunas personas se acercaban a despedirnos.
Y ahí todo tomaba un sentido mayor para muchos de nosotros los misioneros. La razón es que la comunidad tarahumara es muy reservada, sobretodo con nosotros los “chabochi”, que somos nosotros que no somos tarahumaras.
Por esa razón, era realmente valiente que se presentaran a despedirnos, sobre todo los adultos.
Y era precisamente antes de subirnos al camión, que algunos se animaban a expresar su agradecimiento. Nos decían:
-Gracias por venir.
-Gracias por no olvidarnos.
-Gracias por acordarse de nosotros
-¿Vienen el año entrante?
Escuchar eso de personas que prácticamente no nos hablaban en toda la semana, era de muchísimo significado.
De alguna manera, lo que hacíamos con la comunidad les recordaba que en su historia no estaban sol@s..
En la historia de tu vida, ¿te has sentido sol@?
El servicio de la vigilia pascual es largo, pero profundamente significativo. Es lo que conocemos como la historia de la salvación. Y también lo escuchamos cada año, por que es bueno recordarlo, pues es fácil que se nos olvide.
¿En qué parte de tu historia te ayuda recordar que hay libertad, luz y resurrección para ti?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero tus momentos de esclavitud, obscuridad y muerte interna. Y tal vez descubras que también existe libertad, luz y resurrección en la historia de tu vida.
Marisol
P.D. Podemos escuchar acerca de la libertad, luz y resurrección en las lecturas de la vigilia pascual, año / ciclo C.

