Mi hermano es casi 5 años mayor que yo, y cuando estábamos creciendo eso quería decir que él era el pionero en la manera en que mis papás aprendían a ser padres de un hijo de esa edad. En otras palabras, me imagino que ha de haber habido mucho de ensayo y error.
Cuando era tiempo de que él aprendiera a manejar, vagamente recuerdo que entre mi papá y mi mamá tomaban turnos de llevarlo a practicar. Eso sím mi hermano super feliz, acercándose a lo que yo percibía como una sensación de independencia.
Pasando un tiempo, él ya estaba listo para manejar, y muchas veces él tomaba el volante para cuando alguno de mis papás nos llevaba a la escuela.
Recuerdo que poco a poco le fueron soltando el carro cada vez más, hasta que había mandados cercanos a los que mi mamá se sentía cómoda enviándolo solo.
Pero una escena que tengo muy presente, era cuando mi hermano pedía el carro para salir durante los fines de semana por las noches. Con una preocupación (ahora lo se) normal, mis papás tenían cierta resistencia a soltarle el carro. Tras un ir y venir de argumentos, convencimientos y certeza de que mi hermano llegaría a tiempo a casa, los tres acordaban los detalles y se sellaba el trato.
Haya sido por la razón que haya sido, no recuerdo que casi nunca haya cumplido el trato. Llegaba una, dos , tres o más horas tarde de lo acordado. Pero eso sí, a Dios gracias siempre con bien.
El sermón de mis papás a mi hermano podía ser de bienvenida a casa o el siguiente día. Disculpas abundaban, y un castigo de retirarle permisos de salir y el uso del carro era lo que seguía. Hasta que llegaba el siguiente fin de semana, y mi hermano nuevamente buscaba permiso para salir.
Acuerdos, promesas, buenas intenciones se mencionaban, y el permiso era otorgado nuevamente con el privilegio de usar el carro. Solo que volvía a pasar lo mismo.
Y a ti, te ha pasado que alguien te asegura que te escucha y atenderá tus palabras, solo para descubrir que pasa algo diferente?
En la Escritura, el salmista nos invita a nor ser sordos a la voz de Dios.
Una manera de también recibir las palabras del salmista, pueda ser, que tengamos la voluntad de escuchar y responder
¿Cómo te va a ti cuando alguien parece no querer escucharte? ¿será que Dios siente algo parecido cuando no le escuchamos?
A la larga, entre mis papás y mi hermano, entre estira y afloja llegaron a un acuerdo que tuviera sentido para ambas partes. Aunque no se cuánto tiempo después, jajaja. Y con toda transparencia, yo también tuve mis experiencias de poder escuchar y de (no) querer escuchar.
Y tú, ¿has notado si algunas veces no tienes la voluntad de escuchar a alguien más? ¿Y a Dios?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero qué tanta apertura tienes a escucharle. Y tal vez, descubras que puedes tener un poco más de apertura a los demás.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de la invitación a escuchar a Dios y escucharnos unos a otros en las lecturas del XXIII domingo del tiempo ordinario, año / ciclo A.
P. D. 2: Para ti que te gustaría profundizar en la Espiritualidad cristiana, te invito a que te inscribas en este programa que presentará el Centro para la Religión y la Espiritualidad de la Universidad Loyola Marymount en el otoño del 2026. https://crs.lmu.edu/espanol/