En una ocasión me invitaron a dar una clase en el Instituto de Pastoral y evangelización de la Arquidiócesis de Los Ángeles. Eran clases que cubrían varias sesiones en un solo día, empezando desde las 8 AM hasta las 3 PM
En esa ocasión era un sábado en el mes de noviembre, en las semanas cuando se empieza a sentir más el cambio de clima. Entra más el frío y los días cálidos son cada vez más escasos.
El viernes antes de la clase yo andaba un tanto presionada, pues no solamente me tocaba terminar de preparar mi clase, sino también me tocó sobrellevar la novedad de que no me pudieron cuidar a mis hijas. Entonces, quería terminar de preparar mi clase, pero también necesitaba prepararme para llevarlas conmigo, y preparar lo necesario para que estuvieran bien y entretenidas por el tiempo que yo iba a estar ocupada.
Como estaban aún pequeñas, y el lugar donde me invitaron estaba retirado, hasta con el perrito venimos cargando. Fue una decisión un tanto complicada, pero dejar al perrito solo todo el día no era opción en ese entonces por su pequeña edad.
La ciudad a donde me tocaba ir estaba alrededor de dos horas manejando, ytenía que estar ahí a las ocho de la mañana. Para mi,, eso quería decir que tenía que salir antes de las 6 AM ya con mis hijas y el perrito en el vehículo. Cualquiera que ha navegado con niños pequeños sabe que salir “a tiempo” es un gran desafío. Por esa razón busqué prepararme desde que supe que iban conmigo.
Solamente de pensar en todo lo que tenía que preparar ya estaba estresada. En fin… hice lo mejor que pude.
Al amanecer tuve una sorpresa más, el día amaneció con neblina densa y con lluvia. Busqué salir “a tiempo”, y aún así salí 15 minutos más tarde de lo que quería.
Mientras más avanzaba en el camino, la lluvia y la neblina se intensificaron junto con la presión que sentía. Tenía la intención de llegar a tiempo, pero yo veía esa posibilidad cada vez más lejana.
Lo que me preparé sí me ayudó. Pero tampoco no podía predecir cómo se iban a dar las cosas.
Y a ti , ¿te ha pasado que necesitas preparadte para un camino?
¿Cómo te fue con eso?
En la Escritura, se nos dice que somos llamados a preparar el camino del Señor.
Y tú, ¿cómo preparas ese camino?
En mi caso, busqué prepararme lo mejor que pude para el camino hacia el lugar de la clase. Y me tocó navegar los cambios de última hora. ¿Me hubiera gustado que fuera diferente? ¡Claro! Pero no fue así…
¿Cuál ha sido tu experiencia al necesitar preparadte para un camino? ¿Lo haces a detalle, o a última hora?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero tu postura al prepararte para un camino. Y tal vez, descubras que podrías hacer algo diferente.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de prepararnos para el camino, en las lecturas del segundo domingo del tiempo de adviento, año/ciclo A.

