Recibir claridad

En mi adolescencia, viví una etapa muy bella e intensa de estar involucrada en varias herramientas de evangelización, primero recibiéndolas, y en su momento, siendo parte de un equipo de evangelización.

Una de esas herramientas de las que formé parte, fue la de campamentos Kairós. Esta herramienta se realiza en un lugar dentro de la naturaleza. Hay actividades grupales que son muy significativas y reveladoras, dando mucho material para reflexionar en la propia experiencia de vida.

Sin entrar en muchos detalles, una de tantas de  esas actividades se realiza en la noche, en plena obscuridad. No siendo suficiente con estar a obscuras, había que taparnos los ojos con un paliacate, haciendo la actividad más retadora e incierta para el participante. 

Cuando yo viví esa actividad, el clima era frío. Pero por la naturaleza de la actividad, era un frío que me calaba hasta el interior. Pasaba de ser frío, a ser miedo, inundando mi ser. 

Pasando el tiempo, me ha tocado vivir otras experiencias de miedo aún más profundas, con implicaciones más complicadas y significativas en mi vida. Una de esas, fue el recibir la noticia de que me encontraron un tumor cerebral, y escuchar de las consecuencias a mi salud.

Y a ti, ¿te ha pasado estar en una situación de profundo miedo?

En mi campamento, cada participante del grupo tomaba su turno para entrar en la actividad. Y se dió que a mi me tocó ser la penúltima de todo el grupo. Para mi, eso lo hizo más aterrador, pues imaginaba que no iba a haber respaldo para mi en caso necesario. Yo quería cumplir con el objetivo de la actividad, pero el saberme casi hasta el final, acrecentaba mi incertidumbre. Y la verdad, la incertidumbre y yo no teníamos una buena relación en ese entonces.

Conforme mi vida siguió adelante, me di cuenta que la incertidumbre estaba ahí, constante y presente. Sobre todo al escuchar a los doctores que decían que no se sabía cómo mi cuerpo iba a reaccionar tras la operación.

En tu caso, ¿cuál es tu relación con la incertidumbre?

El Génesis nos narra cómo en cierto momento Abram se llenó de miedo y de terror. Un poco después, se describe cómo Dios hizo una alianza con él. En el evangelio, dentro del relato de la transfiguración se describe cómo Pedro, Santiago y Juan experimentaron ser cubiertos por una nube, y ellos también se llenaron de miedo.

¿Cuál ha sido tu postura cuando te encuentras en medio de tu experiencia de miedo?

Mientras yo estaba  a obscuras en esa actividad no me era posible darme cuenta, que después de la persona que estaba atrás de mi había personas del equipo organizador que estaban al pendiente de todos nosotros los participantes. Obviamente, no me era posible percibirlo. Pero eso no quería decir que no estuvieran ahí. No sabía que todo iba a estar bien, no sabía que ya era yo apoyada. No sabía que todos mis compañer@s también eran apoyad@s.

Después de la cirujía, pude conocer la gravedad de mi estado de salud previo a la operación. Aunque fue un gran temor el que tuve por toda la situación, lo que surgió después fue definitivamente mejor. Sí, con retos de salud, y un mejor resultado. Pero esto no lo hubiera sabido de no haberme sometido a la operación, de no haber sobrellevado la incertidumbre.

¿Abram hubiera sabido que Dios haría una alianza con él luego de experimentar tanto miedo? Probablemente no.

¿Pedro, Santiago y Juan hubieran sabido  que luego de experimentar tanto mido escucharían la voz De Dios? Probablemente no.

¿Será que el miedo nos nubla la percepción del amor y cuidado que Dios tiene para cada uno de nosotros?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero cómo son para ti tus vivencias de miedo o terror. Y tal vez, puedas percibir el cuidado y amor de Dios después de disiparse la neblina del miedo.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca de lo que vivieron Abram y algunos apóstoles después de un gran terror  en las lecturas del II domingo del tiempo de cuaresma, año / ciclo C.