Ser dichos@ por creer

Hubo una navidad, en la que una pareja de esposos decidió darle un regalo muy generoso a uno de sus hijos. Generoso, por que para ellos significaba una inversión más grande de lo que usualmente destinaban para regalos navideños..

Inicialmente, la mamá no estaba segura de que podían juntar lo suficiente para conseguirlo. Su hijo había hecho grandes logros en sus estudios, y también sabía que en su familia el dinero no era abundante. Sim embargo, como padres ellos seguían haciendo lo mejor que podían.

Los papás comentaron por varios meses la posibilidad de ahorrar para juntar lo suficiente y comprar una computadora portátil para su hijo mayor, y otros artículos de interés para su hijo menor.

Cuando los padres fueron viendo que sí podrían conseguir una buena cantidad, se enfocaron en buscar la mejor oferta. Ellos dedicaron un buen tiempo en encontrar el mejor lugar para comprar esa computadora para su hijo.

El hijo mayor, tenía la necesidad de esa computadora cada vez más por sus estudios, pero sabía la situación económica de casa, y por su carácter noble, no exigía nada. 

Para muchas (o casi todas) de las  familias mexicanas, la celebración de la navidad empieza desde la cena de un día antes, es decir, en la Noche buena. Varias generaciones se reúnen en casa de abuelitos, o en casa de algún familiar que tiene una casa que pueda albergar a todos. El árbol navideño y el nacimiento tienen un lugar central en la decoración. Es debajo del árbol donde usualmente los regalos encuentran un lugar temporal antes del momento de abrirlos a partir de la media noche. Según las posibilidades y tamaño de cada familia, el árbol queda inundado de regalos de todos tamaños.

En el caso de esta familia, se dió que en esta navidad en particular ellos estaban fuera de casa, por lo que no se reunieron con su familia como en otros años..

Esta familia tuvo su cena de navidad, jugaron algunos juegos de mesa y vieron películas mientras se daba la hora de abrir regalos.

Al punto de la media noche, se empezaron a dar los abrazos de navidad, ofrecieron algunas oraciones de agradecimiento, y luego procedieron a darse sus regalos.

 Por fin, llegó el momento en el que el hijo mayor iba a recibir su regalo. Sus padres parecían estar más emocionados que el muchacho. 

El jovencito recibió su regalo, con entusiasmo quitó la envoltura, y por fin, abrió la caja. Al ver la computadora se quedó congelado, no sabía cómo reaccionar. Sus papás estaban a la expectativa de su reacción, pero el muchacho no mostraba la alegría que los papás imaginaban. El muchacho tenía su computadora en las manos, pero aún no lo creía. 

Y a ti,, ¿te ha pasado que te cuesta creer algo aún con la evidencia en las manos?

Para el muchacho, pasaron tres semanas hasta que él pudo empezar a disfrutarla. La tenía en las manos, y aún así no lo creía. Luego le dijo a su mamá que le costó recibirla por que él pensaba que era demasiado para él.

En tu caso, ¿has tenido alguna experiencia en la que te resistas a recibir un regalo? ¿qué fue lo  que al final decidiste? ¿Lo rechazaste o lo recibiste?

La alegría del muchacho, llegó poco a poco. Le costaba creer, aún cuando ya tenía la computadora en sus manos.

Hay un momento en el evangelio, en el que Isabel le dice a María:

-Dichosa tú por que has creído. 

Isabel se refería a que maría había creído en lo que Dios le había anunciado por medio del ángel Gabriel, que sería la madre de Jesús.

María creyó, sin ningún tipo d evidencia. 

Y tú, ¿puedes encontrar evidencias en tu vida del amor que Dios te tiene? ¿Puedes creer en el amor que esa evidencia te refleja?

María, es dichosa por haber creído. ¿Puedes compartir su dicha en tu vida?

Si creemos con facilidad, o tomamos nuestro tiempo al creer, está bien. Ambas posturas  son momentos diferentes en el camino. 

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero las evidencias y las dudas que tengas con respecto a su amor. Jesús te escucha y recibe todo.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca de la dicha de creer  en las lecturas del IV domingo del tiempo de adviento, año / ciclo C.