Vivir sabiendo que en el cielo no hay hospital 

Mis hijas, Jessica y Natalia han crecido en una de las generaciones en las que los teléfonos celulares son parte “normal” de sus vidas. Hecho que contrasta con mi propia experiencia, en la que le di la bienvenida al celular unos años luego de que estuvo disponible en el mercado.

Cuando ellas tenían entre 10 y 13 años, empezaron a estar poco a poco más expuestas a los medios sociales, en particular Instagram. Frecuentemente, me enseñaban las imágenes que les hacían reírse a carcajadas. Eran los “memes”.

Como entiendo los memes, son imágenes o videos cortos que representan una situación real, con un toque de burla y ligereza. Tienen una frase con letras grandes para reforzar lo que quiere ilustrar.

Ellas han crecido en los Estados Unidos, expuestas también a la cultura hispana, por lo que se sienten muy familiarizadas con la comida, idioma y con la música principalmente mexicanas.

En una de tantas ocasiones que estaban juntas a carcajadas viendo memes en Instagram, me enseñaron uno en particular que a mi también me hizo explotar de risa.

El meme era algo así:

Un niño de aproximadamente 12 años, acostado en su cama un sábado a las 7:30 AM. El niño estaba tapado con una cobija gruesa de la Virgen de Guadalupe, y su mamá le decía que se levantara para limpiar juntos la casa. Para limpiar, la mamá tenía música rítmica latina a todo volumen.

Ellas se carcajearon tanto por que se identificaron. Luego me decían que era exactamente igual en nuestra casa. Y que la música que yo ponía mientras limpiaba los sábados por la mañana era de Juan Luis Guerra, en un iPad (ahora prehistórica), en la estación digital Pandora.

Fue esta estación digital la que me introdujo un poco más a la música de este gran cantautor dominicano. Aunque mi formación musical es clásica, también disfruto mucho la música ejecutada con gran afinación y ritmo.

Mi estación de Juan Luis guerra iba creciendo conforme Juan Luis iba sacando nuevas producciones musicales. Recuerdo que mientras limpiaba (jajaja), tenía que detenerme por instantes para disfrutar los arreglos musicales, la composición, la letra… en fin… todo! Soy una gran fan.

Cada vez que una canción me gusta, la escucho una y otra vez, pues me enfoco en escuchar áreas diferentes de la grabación.

Hubo una canción en particular, de uno de sus álbumes cristianos,, que a lo último que le puse atención fue a la letra. En el caso de la música de Juan Luis Guerra, mi atención es secuestrada por los arreglos, la dinámica, la interpretación y excelente afinación orquestal.

Por fin, llego el momento en el que pude poner atención a la letra. Y el coro decía así:

-En el cielo no hay hospital,

Te aseguro que [Dios] te quiere sanar,

En su nombre te vas a levantar,

En el cielo no hay hospital

Aunque fueron muchas canciones con las que me pasó lo mismo, esta me sacó de la concentración de limpiar. Me hizo pensar un poco más en la letra. Me pregunté:

–¿A qué se refiere con que en el cielo no hay hospital?

¿Qué surge en ti cuando escuchas esta frase?

Como yo estaba en modo de limpiar mi casa, no me dediqué a buscar profundidades teológicas, sino a dejar ir mi imaginación.

De pequeña, imaginaba el cielo como una versión blanca y azul de mi entorno. Mi casa, familia, la escuela, tiendas, y hasta ir al doctor, todo era igual. Entonces, cuando escuché :En el cielo no hay hospital”, algo no coincidió. ¿Cómo no iba a haber hospital?

Y tú, ¿cómo te imaginas el cielo?

Nuevamente, sin poner 100% de atención en la letra, concluí que se ha de haber referido a que ya no hay enfermedad, ni muerte. Por lo tanto, no hay necesidad de recuperarse de nada, pues la sanación ya ha sucedido.. Y pensé:

–Awww, qué lindo pensamiento… ojalá que le de esperanza a quienes se encuentran con algún padecimiento….

Y así lo dejé. Cada vez que escuchaba la canción, como en otras ocasiones, me concentraba más en la música que en la letra.

En cuanto a sanaciones físicas milagrosas narradas en el evangelio, lo que crecí escuchando en las homilías a través de los años, fue que se describían como algo “solo del tiempo de Jesús”, y que no deberíamos aspirar a un milagro de sanación.

¿Cuál es tu experiencia al escuchar acerca de los milagros de Jesús?

Similar a profundizar en la letra de la canción de Juan Luis Guerra, tampoco profundicé en esa parte de las homilías. Hasta que …

Hasta que un día me encontré en la cama de un hospital, muchos años después, anhelando la salud más que nunca.

En esos momentos de gran malestar, ¿por qué no pedir y esperar sanación física? Dudé tanto que todos los sacerdotes de quien escuché “no hay que esperar milagros”, en algún momento hubieran experimentado tanto malestar..

Y si anhelo sanación, ¿por qué no esperar lo que anhelo? Todo parecía tan contradictorio.

Es cierto que las dificultades son parte de la vida, eso no lo niego. Pero personalmente no me atrae la idea de sufrir por … no se cuánto tiempo que me quede de vida….

Y también, es cierto, muchas otras personas han enfrentado dificultades aún más críticas que la mía, y han podido salir adelante.

Aún así, ¿por qué no pedir y esperar un milagro? ¿Qué acaso los milagros De Dios solo tenían vigencia en tiempos de Jesús?

Me reusé a creer eso. Y ha ocurrido otro tipo de milagro.

No solamente soy fan de Juan Luis Guerra, sino también fan de San Ignacio de Loyola, de quien sigo aprendiendo mucho de cómo tener una relación más íntima y personal con Dios.

Mis intereses como fanática (o mejor dicho devota), se han estado extendiendo a otras personalidades. Ultimamente, a Sta. Teresa de Avila.

En tu camino de fe, ¿de quién te apoyas para conocer más a Dios?

Simbólicamente hablando, estos santos se están bajando del pedestal, y no solamente los veo a ellos más cercanos y humanos. Ellos me presentan a Dios más cercano y humano en su amistad. Y Me dejan conocer que ellos empezaron su caminar en la misma humanidad que tenemos todos y cada uno de nosotros.

Muy, muy lentamente, creo empezar a entender un poquito, a lo que Sta. Teresa ,y muchos santos más se refieren.

Quien se sabe amado, puede empezar a vivir el cielo en la tierra.

¿Anhelarías empezar a vivir el cielo aquí y ahora?

Esto me da no solo esperanza, sino certeza de que no solo todo estará bien, sino que todo, hoy, está bien. Esté como esté. Está como está.

Ese fue el milagro,.

Y para los días en los que no me es tan fácil saberme en el cielo, Juan Luis guerra me recordó, que es con la fe, que Dios nos levanta..

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero tu anhelo de  hoy, aquí y ahora, empezar a experimentar el cielo en la tierra. Tal vez se pongan a disfrutar juntos la música de Juan Luis Guerra.

Marisol

P.D. Podemos escuchar acerca de cómo el cuerpo puede sanar  en las lecturas del XXIII domingo del tiempo ordinario , año / ciclo B.