Conocer la sabiduría

Una religiosa que daba conferencias en eventos masivos  se encontraba en una sala de juntas, esperando la hora en que le habían dicho que iba a tener entrevistas en radio y televisión  como parte de la Promoción´øn del evento.

Como en esos momentos yo me encontraba en el edificio, una compañera de trabajo me preguntó si yo podía estar con ella, haciéndole compañía mientras llegaba la hora de sus entrevistas.

Con mucha admiración y agradecimiento, me acerqué, me presenté y empezamos a charlar alegremente, saltando de un tema a otro antes de tomar un tema específico. 

Como parte de buscar que estuviera cómoda, le pregunté si le gustaría algo de tomar. Ella acababa de llegar de comer, por lo que yo no estaba segura si quería tomar algo o no. Amablemente, ella declinó el ofrecimiento, recordándome lo que yo ya había observado, que ella acababa de comer.

Cuál fue mi sorpresa, que alguien más llegó, y le puso al lado dos latas de bebidas con unas servilletas.  La religiosa tomó una de las latas, la abrió y empezó a tomar de ella. 

Yo me encontré confundida, pues ella hacía unos momentos que no aceptó mi ofrecimiento, y ahí estaba, bebiendo refrescantemente de esa lata. Entonces le pregunté:

-Hermana, yo le acababa de ofrecer algo de tomar, y me lo negó.

-Sí, hija (me contestó  con gran ternura).

-Entonces por qué es que sí está tomando de esta bebida que le trajeron?

-Dentro del carisma de nuestra comunidad, tenemos por norma “Nada pedir”.

-Ok, pero usted no me pidió la bebida, yo se la ofrecí. Y usted sí empezó a tomar de lo que le trajeron. ¿Cómo es eso?

-La otra parte de lo que tenemos en nuestro carisma, es “Nada rechazar”. Tú me preguntaste si quería, sin ponérmela enfrente. Y la otra persona, no me preguntó si la quería, solo me la trajo.

-Nada pedir, y nada rechazar (repitiendo más para mi misma. 

Luego de procesar internamente un poco de vergüenza, este diálogo dió pie a otra área de su vida pastoral. Ella vive en comunidad, por lo que le pregunté:

-Hermana, si en su carisma no piden” nada, ¿cómo es que se sostienen?

-Hija, confiamos en Dios, pues Dios sabe lo que necesitamos. Nosotros ofrecemos algunos servicios a la comunidad, y Dios provee el trabajo.

No pasó mucho tiempo, y le llamaron a prepararse para sus entrevistas. Luego de que se fue, yo no pude dejar de pensar en sus palabras: “Nada pedir, y nada rechazar”.

La manera en que su comunidad se sostiene, había sido totalmente nueva para mi. No pedir nada, y no rechazar nada. Confiaban en que Dios sabe lo que necesitan.

En tu experiencia, ¿confías en que Dios sabe lo que necesitas?

Lo que para mi ha sido normal, es que para alguien ganarse la vida, necesita tener algún tipo de ingresos económicos “seguros”. Y aquí estaba siendo yo introducida a una manera de vivir completamente diferente. La confianza en que Dios sabe

Hay un momento en que a Jesús, un joven rico le pregunta qué hacer para ganar la vida eterna. Jesús lo orienta a los mandamientos. Cuando el joven menciona que ya los ha cumplido, y Jesús lo orienta a vender sus posesiones, el joven rico se entristece por la cantidad de riquezas que tiene. 

Parece que el joven rico no tenía algo claro. Es como si él no tuviera riquezas, sino que las riquezas lo tenían a él. 

En tu vida, ¿puedes identificar si tienes riquezas, o te tienen a ti?

Los recursos económicos son parte necesaria para vivir en nuestra sociedad, eso no se discute. Aún así, Jesús no deja de retarnos. ¿Podemos cada uno de nosotros confiar en que Dios sabe lo que necesitamos?

Dios sabe lo que necesitas, ¿confías  en eso?

En el libro de la Sabiduría, el autor dice que la prefirió a riquezas , y que las riquezas llegaron después. Esto nos sugiere, que la riqueza en sí misma no es buena ni  mala, no tiene moralidad.

Mi diálogo con la religiosa me introdujo a una manera más profunda de confiar en la sabiduría de Dios

Y tú, ¿Cómo podrías confiar más profundamente en la sabiduría de Dios?

Quizás podremos aprender de una frase atribuída a San Agustín:

“Ora como si todo dependiera De Dios, y trabaja como si todo dependiera de ti”.

Si el Espíritu te inspira, pregúntale a Jesús carpintero cómo puedes buscar y confiar más en su sabiduría, y tal vez, juntos puedan descubrir la manera.

Marisol 

P.D. Podemos escuchar acerca de la centralidad de la sabiduría  en las lecturas del XXVIII domingo del tiempo ordinario, año / ciclo B.