Una orientación en compasión 

Dos años antes de que mi hija Jessica empezara su primer año en la escuela, el distrito escolar cambió la edad requerida que l@s niñ@s deberían tener al empezar clases al dos de diciembre. Como mi hija nació el mes de noviembre, apenas cumplió con el requisito de tener su edad mínima para inscribirla en el kinder. 

Jessica siempre ha sido muy risueña, alegre y juguetona, especialmente cuando estaba pequeñita. 

En una ocasión, su maestra de kinder y yo estuvimos platicando un poco luego de terminar el día de clases. Luego de preguntarle ccómo iba Jessica, la maestra me comentó  que  Jessica tomaba su tiempo para empezar las actividades al ritmo de la mayoría del grupo. También me dió otros detalles. Yo la escuché con atención, y le respondí:

-¿Qué es lo que puedo hacer para apoyarla?

-Bueno, no es que haya que hacer nada.  Si te fijas Jessica es casi un año menor que la mayoría de sus compañeros. En el caso de algunos, hasta 363 días.

-Okay, ¿y eso cómo me ayuda?

MUY pacientemente, la maestra me respondió:

-Cuando ves hoy a los niños y niñas en el salón, lo que ves son niños de estaturas más o menos similares, que hablan de manera similar, y que están aprendiendo de manera similar. Pero su etapa de desarrollo no es necesariamente la misma. Si tú vieras a los mismos niños en la fecha en que Jessica nació, verías niños completamente diferentes, verías una recién nacida, al lado de niños de un año, que tal vez ya hablan mucho y ya caminan. ¿Quiere decir que tu hija no sea capaz de caminar y hablar? ¡Claro que no!, significa que es más joven. Por ese motivo, es normal que hoy sea más juguetona, platicadora y que tome más tiempo para empezar a trabajar como los demás. Solo es cuestión de tiempo y madurez. No hay nada de malo en ser más joven. No te preocupes, su madurez llegará en el momento adecuado, y ella podrá hacer lo que se espera de ella.

Pasando los años, en la reunión escolar de los papás con cada maestro durante el primer semestre, escuché un mensaje parecido. Que Jessica iba un poco atrasada a comparación  de los demás. Había expectativas que aún no había cumplido. 

A ti, ¿te ha pasado que sientes que no cumples con lo que se espera de ti? 

Si no hubiera sido por la paciencia de la maestra de kinder que me hizo ver que mi hija estaba en una etapa diferente, hubiera creído que había algo malo en ella. Las expectativas que se tenían de ella y de todos los estudiantes en su salón eran las mismas. Pero las expectativas no eran adecuadas para ella en ese momento de su desarrollo.

En tu experiencia, ¿lo que esperas de ti mism@, es adecuado en tu etapa de vida?

Pablo nos dice que tenemos un sumo sacerdote capaz de compadecerse,  siendo probado en todo, menos en el pecado. 

Hace tiempo escuché que la palabra pecado en arameo, es no acertar en el blanco. ¿Pero qué sería si nos estamos poniendo “blancos, metas o expectativas: que no son adecuadas en nuestro momento de vida?

Jesús, si le acertó al blanco. Y es compasivo con nosotr@s.

Jessica, cada año, continuó creciendo, madurando, aprendiendo y practicando. Y en el momento adecuado de su desarrollo, cumplió con las expectativas académicas que se esperaban de ella y de sus compañeros. 

Si Jesús se compadece de nuestras debilidades, ¿sería impaciente con el desarrollo de cada uno de nosotros? ¿Sería impaciente con tu desarrollo?

Jesús se compadece de ti, y de mi. 

¿Qué tan compasiv@ eres contigo cuando no le aciertas al blanco? ¿Y con los demás?

Las expectativas que tengamos unos de otros, habrán de ser de acuerdo a nuestra realidad, etapa  y momento de vida. 

Estamos creciendo, estamos caminando. Caminamos con Jesús.

Si el Espíritu te inspira, pregúntale a Jesús carpintero cómo podrías crecer en compasión para contigo  mism@, y para con los demás.

Marisol 

P.D. Podemos escuchar acerca de la compasión y misericordia en las lecturas del XXIX domingo del tiempo ordinario, año / ciclo B.