El resplandor del amor

El resplandor del amor

Entre mi mamá y mis tías había muchas similitudes, que no solo eran físicas, sino que también se reflejaban en sus gustos. 

Creciendo y visitando a mis primos, navegábamos entre nuestras casas y la casa de mi abuelita. Esta situación ne daba la oportunidad de notar esos puntos en común en cuanto a sus gustos y preferencias. 

Uno de esos puntos en común, eran las fotos de bodas. Cada una de mis tías tenía su foto de bodas desplegada en un lugar central en la sala de su casa. Luego noté, que mi abuelita también tenía una de esas fotos, no en la sala, pero sí un lugar muy visible. Esa no era una foto grande como las de mis tías, pero sí la tenía en un lugar central y de paso frecuente. Uno no podía entrar a la casa de mi abuelita e ignorar la presencia de su foto de bodas. 

En una ocasión, por alguna razón, mis primas y yo empezamos a hablar de la belleza de cada una de nuestras mamás al estar vestidas de novia. Cada una veía a nuestra mamá como un ángel, vestidas de blanco y lindísimas. 

Recuerdo que se dió el momento en que esa conversación también la tuve con mi mamá, diciéndole lo bella que se veía al estar vestida de novia. Y mi papá, pues guapísimo. En mi mente de niña, su noviazgo y boda, eran como el culmen de un cuento de hadas. Mi hermano y yo, éramos como la continuación de se cuento, jajaja. 

Muy claramente tengo en mi memoria esa conversación con mi mamá. Yo le decía lo bella que la veía, y era como si ella no necesariamente estuviera de acuerdo. Sí me escuchaba, solo que me daba “peros” de su peinado, o de la corona, o de los zapatos. La verdad no entendía por qué ella no estaba completamente de acuerdo con migo de que ella era la más bella del mundo. Era como si yo la tratara de convencer. 

Pasando algunos años, y dos hijas después, jajaja, he empezado a entender un poco. 

Ha habido muchas ocasiones en que mis hijas se acercan conmigo a decirme lo bella que soy. ¿Y qué es lo que hago yo? Algo parecido a lo que hacía mi mamá, “justifico el por qué” no soy tan bella como ellas me ven.

Me tomó un poco darme cuenta de esto, pero cuando lo hice, recordé claramente lo que mi mamá me decía. 

En la escritura, se escucha la voz del Padre diciendo de Jesús que es su Hijo amado. Y Jesús no trata de convencerlo de lo contrario. El texto sagrado describe cómo Jesús se transfiguró, con sus vestiduras resplandecientes y blancas como la nieve. ¿Será que al amor recibido se reflejó en su resplandor?

¿Crees tú que haya sido fácil para Jesús el escuchar ser amado en una voz tan alta?

Y tú, ¿puedes aceptar abiertamente y sin resistencia cuando alguien te ve con amor? ¿Recibes el comentario, o lo rechazas tratando de convencerle de lo contrario??

¿Qué necesitarías para poder recibir ese amor sin resistencia y con toda la apertura de corazón? 

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero lo que tú dirías al escuchar al Padre que eres su hij@ amad@. Y tal vez, te descubras radiante de amor.

Marisol 

P.D.: Podemos escuchar acerca de la Transfiguración en las lecturas del II domingo del tiempo de cuaresma, año/ciclo A.