Saber que todo estará bien

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En mis estudios de postgrado tuve la oportunidad de ser asistente para el Centro para la Religión y la Espiritualidad de la Universidad Loyola Marymount. Fue una gran experiencia.

En el año escolar en el que asistí al director del centro, aprendí muchísimo, era ponerle manos, pies, cara y corazón a mis estudios de teología pastoral en organizaciones de alcance local, regional y nacional. El director coordinaba muchos programas, iniciativas y talleres no solamente de la temporada, sino también propuestas y planes a futuro. 

Específicamente,  mi función era apoyar en algunos programas y eventos biligües o en español.

Uno de los eventos en los que me tocó asistir, fue la conferencia anual que se organizaba en conjunto con el departamento de teología. Juntos, estas dos organizaciones formaron la iniciativa latina de teología y ministerio (LLTM por sus siglas en inglés), y que en su momento yo no sabía qué tam significativa era dentro del programa de actividades.

La conferencia tenía lugar en el semestre de primavera, y para entonces yo ya había tenido casi un semestre y medio de aprendizaje y experiencia asistiendo al director. Para cuando era momento de empezar a preparar la conferencia, yo ya me sentía un poco más confiada en lo que podía ofrecer. Hasta que descubrí todos los diferentes ángulos que había que cubrir. 

Eso me asustó. 

Durante las siguientes semanas busqué hacer todo lo necesario, pero conforme la fecha se acercaba, mis nervios iban creciendo, pues surgían detalles de los que yo no estaba al tanto y no pude haber anticipado. Acudí con frecuencia al director con todas mis preguntas. Yo no se si por preguntona, o por que él estaba también ocupado con diversidad de otros asuntos también importantes, pero llegó el momento que me dijo:

–Marisol, tú lo puedes hacer.

Y aunque los nervios los tenía a flor de piel, la manera en que me lo dijo me animó, y despertó una renovada sensación de confianza en mí misma. 

¿Y después?  

Aunque siguió guiándome en mis dudas, él se concentró en otros asuntos.  En ese momento me sentía tan insegura, que me hubiera gustado que me guiara aún más.

Y a ti, en momentos cuando te sientes insegur@, ¿te gustaría seguir contando de manera permanente con apoyo?

En la escritura, se describe el mensaje de Jesús a los apóstoles antes de Jesús ascender al cielo. Les da un encargo muy importante.

Alguna vez te has preguntado, ¿cómo se han de haber sentido los apóstoles al darse cuenta de que Jesús ya no estaría con ellos de la misma manera? 

En tu caso, ¿has dudado alguna vez de que puedes lograr lo que se te ha encargado?

La manera en cómo se expresó conmigo el director, me animó para seguir adelante y continuar preparando el evento con más confianza de la que Yo tenía en mi misma. Pero si no se hubiera él concentrado en otros asuntos, yo no me hubiera dado cuenta de lo que ya estaba yo preparada para hacer. 

¿Cómo habrá sido para los apóstoles recibir ese encargo de Jesús, y saber que lo tendrían que hacer  por su cuenta?

¿Será que los momentos en los que te has sentido sol@ es cuando Dios confía que puedes sobrellevar tu situación?

Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero las áreas de tu vida donde te gustaría contar con más apoyo. Y tal vez, descubras que Dios está contigo, y que todo estará bien. 

Marisol 

P.D.: Podemos escuchar acerca de la confianza de Jesús en los apóstoles en las lecturas del domingo de la Ascención del Señor, año/ciclo A.