Hace ya casi 5 años que el entendimiento de mi propia vida, y mi manera de vivir tuvo un cambio radical.
Desde entonces, cada vez que se acerca el 4 de noviembre, mis pensamientos retoman lo diferente que era mi vida en ese entonces, a comparación de cómo me encuentro en cada momento de reflexión.
El evento que marcó ese cambio de un antes y un después, fue la cirujía de emergencia que tuve para remover un tumor cerebral que no sabía que tenía.
El observar atentamente mis experiencias de vida y de salud antes y después, sí que ofrecen perspectiva. Y conforme va pasando el tiempo, es como si siguiera una actividad de aquellas que había en los libros de colorear que tanto me gustaban, donde había que descubrir una imagen luego de unir los puntos.
Cada año, puedo descubrir “un punto nuevo”, y la imagen se sigue expandiendo.
Me ha tocado estar muy atenta a mis propios pensamientos. En veces descubro que caigo en la tentación de no disfrutar la misericordia que he recibido por atorarme en un “¿qué hubiera sido si…? ¿Y si me hubiera dado cuenta antes….? ¿Y si hubiera hecho las cosas diferentes…? ¿Y si….?
Y a ti, ¿te ha pasado que cuestionas tus propios pensamientos de una manera muy dura?
Pasa un rato en lo que me doy cuenta de la dureza en la que puedo llegar a caer conmigo misma. Cuando llego a darme cuenta, busco descansar en esa misericordia que he recibido y sigo recibiendo.
En la Escritura, se describe cómo a Jesús unos fariseos le quieren poner una trampa. Buscan acusarlo al preguntarle si es lícito pagar impuestos.
A ti, ¿te ha pasado que tus propios pensamientos “te acusan”?
Será que esos pensamientos al no ser amorosos tal vez no sean de Dios?
El genio de Jesús sigue siempre sorprendiendo.
Será que tú y yo podemos hacernos una pregunta similar a la que Jesús les hizo a los fariseos?
Observar “la moneda” o nuestros pensamientos, y cuestionarnos: ¿De quién es esta imagen?
Si el pensamiento (o la “imagen”) no es amorosa,, no es De Dios. Es ajena a Dios. Tal vez sea la propia tendencia de condena.
Y si no es de Dios, no se la colguemos a Dios.
En una siguiente vez que te encuentres siendo acusad@ por tus propios pensamientos, ¿podrías observarlos como Jesús observó la moneda? ¿Podrías distinguir lo que es de Dios y lo que no es de Dios?
Si el Espíritu te inspira, comparte con Jesús carpintero lo que observas de tus pensamientos. Y tal vez, distingas más claramente lo que sí es de Dios, y lo que llegue a ser propio.
Marisol
P.D.: Podemos escuchar acerca de Jesús cuestionando a los fariseos en las lecturas del XXIX domingo del tiempo ordinario, año / ciclo A.
P.D. 2: Para ti que te gustaría profundizar en observar tus pensamientos y descubrir los que son de Dios, aún puedes inscribirte al curso de Espiritualidad Cristiana que ofrece el Centro para la Religión y la Espiritualidad de LMU en el siguiente enlace. https://crs.lmu.edu/espanol/